Corazones apasionados

Luego de un año de vida, siempre es grato contar con el cariño de nuestros seres queridos, seguramente no hay sentimiento más agradable, que recibir la sorpresa de un inesperado cumpleaños. De la misma forma, el año que se va no solo nos deja una burra vieja y una buena suegra, si no seguramente metas logradas a base de esfuerzo, y coraje. Más de una vez habremos rectificado el camino, para corregir el rumbo hacia la meta esperada.

Un año más termina y Cero Latitud quiere expresar el  infinito cariño que nos provoca el lazo creado entre usted amigo y nosotros. Agradecer además el trabajo comprometido, de cada integrante de este gran equipo de colaboradores, que a través de su vocación de comunicación se alinea a los objetivos de este medio de comunicación alternativo.

La ruralidad nos cobija con un manto de identidad pura, envolviéndonos en sus colores y tradiciones. Pasar del simple texto a la acción, sin prejuicio, ni exclusiones, será necesario para posicionar nuestros territorios y dar soluciones a nuestras carencias.

El liderazgo rural debe emerger con una bandera multicolor, incluyente, solidaria, y hospitalaria, elementos que nos determinan de las grande centralidades, y serán claves en la búsqueda de espacios de injerencia nacional. Para de esta manera dejar de ser meros espectadores de las decisiones ajenas, que sin coherencia, muchas veces nos imponen como pensar y hasta como sentir.

El abrazo fraterno a cada una de las 33 parroquias rurales de Quito, a su gente, a sus líderes, a su cultura y tradiciones, al baluarte que significa cada uno de estos rincones, que por alejados que se encuentren, día a día trabajan en función de mejores días para sus comunidades.

No son meros sitios de vitrina que se miran cual microscopio para analizar hipótesis de desarrollo, son territorios con corazones que laten apasionadamente por los suyos y lo suyo, y que diariamente forjan una historia local trascendental. Estas marcas identificativas de la ruralidad nos han envuelto y un romance casi etéreo que nos motivas a continuar.

Dar gracias sobre todo a Dios porque lejos de él nada podríamos hacer, y pedirle humildemente que nos siga bendiciendo en todos los caminos, en los que nos lleva tomados de la mano.

Somos un milagro de Dios, revestidos de una creación perfecta y maravillosa, y que cada día con sus bellas pinceladas nos anima y nos levanta, que esta Navidad y Año Nuevo Dios bendiga y prospere cada uno de sus hogares.

Atentamente;

Carlos Hidalgo A.

chidalgo@cerolatitud.ec

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