Encuentro Cultural “Shunkunata Yuyarisha” reivindicó la historia de Llano Grande

Momentos de gran emotividad se vivieron el pasado 8 de septiembre, en la Comuna de Llano Grande; durante la conmemoración de la declaración del 11 de septiembre, como día de la “Cultura e Identidad Rural”, en honor al accidente del 94.

Recuperar la memoria, revivir el pasado y volver a escribir una historia alejada del egoísmo y la mentira; fue el trabajo encumbrado casi tres años, por la joven investigadora Jenny Burga.

En horas de la mañana, como una iniciativa del Gad Parroquial Calderón en conjunto con el grupo Sisa Pacari de la comuna de Llano Grande, la casa comunal “Llano Grande” fue un espacio dedicado a compartir ´”la verdad”, en presencia de sus protagonistas Isabel Andrango, Edison Tituaña, Lucrecia Simbaña; acompañados de Susana Castañeda, Concejala Rural de Quito; Isabel Bejarano, presidenta del GAD Calderón; Jimmy Herrera y Martha Rodríguez catedráticos de la Universidad Central del Ecuador.

Hace 24 años, la Comuna de “Llano Grande” se vistió de luto, ante la pérdida de la banda de música “Santa Cecilia”, grupo de danza “Sisa Pacari” y demás acompañantes; artistas que desplegaron todo su talento y alegría en el “Encuentro de las Culturas Nanegal”, septiembre de 1994. De retorno a casa, un fatal accidente acabaría con la vida de los pasajeros del “bus número dos”, en el que viajaba parte de la delegación.

Ante tal suceso, periodistas de varios medios como, “lobos hambrientos” de primicias acecharon a los familiares, sin el más mínimo respeto o consideración. En sus manos la información fue dúctil y convirtieron a las víctimas de aquel infortunio en “borrachos irresponsables”, causantes de su muerte.

Sin embargo, de las entrañas de los hechos surge “el que debió ser el único relato”, así lo reconoció Jenny Burga,  estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad Central : “yo no soy quien escribió esta historia, solo soy el canal. La dueña de esta historia es doña Isabelita Andrango. Nadie más” señaló.

Isabel Andrango, viuda de Francisco Loachamín, acusado falsamente también de “borracho”; en su intervención, dijo sentirse orgullosa de “ser esposa, de quien fue, el primer gestor cultural de la Comuna”. A pesar de los años, su hija y ella continúan con el legado de “Don Panchito”, logrando que su memoria trascienda.

Susana Castañeda recibió un simbólico reconocimiento, que representa a Francisco Loachamín, “para que la cuide, como siempre lo ha hecho conmigo”; agregó, Isabel Andrango, quien otorgó el mismo símbolo a todos los artistas; entre músicos y danzantes que participaron en el encuentro, con el fin de “poner en valor sus formas de expresión cultural”.

Jayac, la fuerza del canto cerró un día marcado por sentimientos y recuerdos que deberán penetrar en el tejido social, para develar “la verdad”. /G Pagalo

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