Puéllaro y Atahualpa aseguran experiencias inolvidables

Puellaro y Atahualpa parroquias norcentrales de Quito, verdaderos paraísos naturales y culturales que todo turista nacional o extranjero debe conocer.

El sol hace su salida extendiendo miles de colores en el “Jardín frutal del Ecuador”, Puellaro, ubicado a aproximadamente a 40 km de la capital.

El trinar de las aves en la plaza central, da la bienvenida a un nuevo día a propios y extraños. Es aquí, donde Carmen Buitrón, presidenta del proyecto “Mirador Torres San Pedro De Puéllaro”, ha recibido a miles de visitantes, suman 3 000 desde que iniciaron en septiembre del 2017.

El proyecto de turismo comunitario es sin duda, un componente social de empoderamiento del patrimonio natural y cultural que poseen. Al momento, está integrado por más de 20 personas y fue impulsado por Javier Garcés, párroco de Puellaro.

La iglesia antigua, “Nuestra Madre de los Dolores”, recién aperturada es un referente histórico, en cuanto a materiales constructivos que datan de 1870; mientras la iglesia nueva, “San Pedro” elaborada casi totalmente de piedra es el resultado de mingas alrededor de 1920.

Es imposible, no nombrar la figura del” Animero de Puellaro”, hombre que nueve días antes del día de los difuntos recorre la parroquia gritando: “Un Padre Nuestro y un Ave María por el descanso y alivio de las almas benditas del santo purgatorio”; se abre camino a través de la madrugada con el sonar de una campana.

Al mirar el horizonte y el cielo infinito desde las torres de “San Pedro”, cierta nostalgia y alegría se marca en los rostros de los aventureros, que guiados por un ligero aroma a melaza, llegan a la “Casa del Pan”, emprendimiento de Carmen Moreno, quien desde hace tres años amasa panes de mandarina, camote a los que califica como “únicos”.

El turismo comunitario está consolidándose como un modelo de gestión local y una vitrina de comercialización de los pequeños productores; quienes se destacan por su creatividad e innovación; tal es el caso, de Antonio Navarrete con “licor magnolia”, inició hace 25 años en un proceso de experimentación y hoy sobresale con licores de tilo, guayaba, chirimoya fruto representativo de la zona.

Antes de rayar el mediodía, el grupo “Tesoro Andino”, puso a zapatear a los viajeros.

A casi 40 minutos de Puellaro se encuentra Atahualpa, “Paraíso Verde del Ecuador”; rico y diverso en especies vegetales y animales por sus tres niveles climáticos el subtropical, el templado y el frio.

En esta localidad, el desarrollo turístico es protagonizado por la comunidad. Es así que, ASOTURIN, formado hace 5 meses, permite recorrer a lomo de caballo la ruta “Huagra-Rancho”.

Rodeado de frondosos bosques se oculta el río Mojanda Grande y en medio de un oasis de naturaleza, un puente colgante conduce a la cascada el “Cucho”.

Los Atahualpenses se dedican a la agricultura y la ganadería llegando a convertirse, en uno de los mayores proveedores de leche fresca a la multinacional Nestlé.

Raquel Cuzco se suma a los emprendimientos con la preparación de quesos, actividad que ha reunido a seis mujeres de su familia y que se inició hace 13 años.

El agroturismo se ha convertido en una alternativa para la reactivación de las zonas rurales. Olga López es administradora del proyecto “Medidas Piloto de Adaptación al Cambio Climático”, que está compuesto de un reservorio para almacenamiento de agua, sistema de riego tecnificado para el cultivo de tomate de árbol, papas, durazno, entre otros.

El cementerio de Atahualpa abre sus puertas para mostrar las curiosas y diversas formas que los trabajos de jardinería han logrado darle.

El ballet folclórico de Atahualpa y el grupo de danza Puma-Maqui, cierran una jornada, donde chicos y grandes quedaron maravillados de la belleza de la “Ruta Escondida”. Ahora exteriorizada gracias al turismo comunitario, opción de desarrollo económico y social de la ruralidad. /G. Pagalo

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