El embarazo adolescente en el sector rural es mayor que en las zonas urbanas

Según el estudio Jóvenes Rurales, de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, en Ecuador en el sector rural el 37% de jóvenes, entre 15 a 24 años  quedan embarazadas en su primer encuentro sexual por no utilizar métodos anticonceptivos.

En el sector rural ecuatoriano, las probabilidades de embarazo adolescente son mayores que en las zonas urbanas. Así como la pobreza es 2.6 veces más alta en el sector rural que en el urbano, las posibilidades de embarazo adolescente en mujeres de 19 años son del 14% en el sector rural versus el 11% en el sector urbano.

“El embarazo adolescente es un tema sumamente grave que se ha producido sobre todo por la pérdida de valores en la sociedad ecuatoriana. Por ejemplo, muchos de los embarazos adolescentes se dan como resultado de violaciones ocasionadas por parientes o amigos cercanos”, explica Eugenia Quingaísa, investigadora de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

La investigadora además puntualiza, “que el embarazo adolescente en el sector rural no tiene nada que ver con la situación de pobreza”. El hecho que una adolescente viva en el sector rural y se encuentre en una situación de pobreza no significa que tenga más probabilidades de quedarse embarazada a temprana edad. “Más bien el tema de embarazo adolescente se da por el bajo nivel de educación y la temprana iniciación de la vida sexual en el sector rural”, aclara.

Según el estudio de Rimisp, Jóvenes Rurales en Ecuador, en 2010, en el sector rural el 37% de jóvenes entre 15 a 24 años  quedan embarazadas en su primer encuentro sexual por no utilizar métodos anticonceptivos.

Esto muchas veces genera que las adolescentes decidan practicarse un aborto, poniendo en riesgo sus vidas. El 11% de adolescentes entre 12 a 17 años, en el sector rural, conoce a alguien que se ha practicado un aborto.  “Aquí es importante señalar que en las encuestas que se realizan para identificar el porcentaje de aborto en el sector rural, no se consulta directamente a las adolescentes  si se han practicado un aborto porque su respuesta va a ser automáticamente “no”, por miedo o vergüenza; mientras que si se les consulta si conocen a alguien que se ha practicado un aborto, su respuesta va a ser más sincera y real”, indica.

“Las adolescentes que deciden tener a su hijo muchas veces se ven obligadas a abandonar sus estudios, casarse a temprana edad o migrar del campo a la ciudad para buscar mejores oportunidades. En ocasiones, las jóvenes parejas casadas deciden que el esposo migre a la ciudad o al extranjero para buscar trabajo mientras que la mujer se queda en casa encargada del cuidado de los hijos, dedicada a los quehaceres del hogar y, en su mayoría, viviendo con sus padres, apoyando en las labores agrícolas si recibir remuneración alguna. Esto provoca que las adolescentes vean truncados sus sueños”, señala Eugenia Quingaísa.

De allí la importancia de brindar educación sexual a los adolescentes y trabajar en la recuperación de los valores que ha perdido la sociedad. Los adolescentes deben tomar conciencia del impacto  que genera el embarazo a temprana edad y tomar medidas preventivas como el uso de anticonceptivos o planificación familiar. Esto les permitirá un desarrollo personal y profesional adecuado, antes de tomar la decisión de convertirse en padres. CL   

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