Tiempo y dinero, mucho dinero, representa a Quito el robo de tapas de alcantarillas y rejillas de sumideros.

“En el registro del aplicativo para limpieza de sumideros se registra un faltante de 6.834 rejillas en el Distrito Metropolitano de Quito, de los cuales en el año 2021 se repusieron mil accesorios, para el presente año se tiene previsto reponer 2.000 rejillas”, se detalla en un oficio de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento de Quito (Epmaps).

En conversación con LA HORA, el gerente de Epmaps, Othón Zevallos, señala que este es “un grave problema de malos ciudadanos que roban sumideros, rejillas y tapas de alcantarillas”. Incluso, se registraron dos robos a estaciones de bomberos donde se llevaron cables de cobre.

Costo millonario

Durante 2021, el costo por reposición de rejillas ascendió a $584.773,80 y en lo que va de 2022, llegó a $98.615,70; mientras que la inversión por reposición de tapas de alcantarillado fue de $184.266,96 en 2021 y $48.182,88 en 2022. Este delito suma $915.839.

El concejal Fernando Morales denunció la falta de rejillas en distintos sectores de la ciudad. Él explica que debido a la pandemia por COVID-19 hubo un repunte del costo del hierro. Eso “incrementó notablemente el costo de las alcantarillas en la ciudad y no hay una respuesta inmediata”, destaca.

Tanto Morales como Zevallos, reconocen que además del perjuicio económico, la falta de estos accesorios en las calles significa un peligro para los ciudadanos. “Dejan sin agua a barrios enteros, a parroquias enteras o pueden generar accidentes cuando se roban tapas de los pozos”, dice Zevallos.

Diploma por denuncias

Pero, si el robo de alcantarillas representa un costo millonario ¿cuál es la estrategia para evitarlo? Zevallos indica que están levantando una campaña comunicacional para que la gente denuncie los robos. Incluso dice que ya dos ciudadanas “se han enfrentado a los ladrones y entonces les estamos dando un diploma de reconocimiento por su gran labor cívica”.

Además, desde la Epmaps se presentó una denuncia a la Fiscalía General del Estado (FGE) para que se realicen investigaciones del caso. Esto con el fin de hallar a los responsables del cometimiento de este delito que se cataloga como hurto y que es penado con una prisión de seis meses a dos años, de acuerdo con el artículo 196 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Morales admite que la estrategia comunicacional no es preventiva. Por eso, señala que la Epmaps debe lograr una reposición de alcantarillas con un nuevo sistema. “Se pueden combinar con una especie de plástico sobre el hierro. Ese ya no es atractivo para los señores que se roban las alcantarillas. Es un material sólido igual, pero no sirve para fundir”, dice el concejal, y destaca que incluso pueden tener un costo menor.

Modelo de alcantarilla de polietileno.
Modelo de alcantarilla de polietileno.

En Costa Rica y México ya se ha implementado un sistema de reciclaje de envases y embalajes de polietileno de alta y baja densidad, que se convierten en alcantarillas y cuestan 40% menos que las de fierro.

“El promedio de vida de las alcantarillas de plástico es similar al de las de fierro: entre 15 y 20 años, pero la ventaja es que las de plástico no son objeto de robos como sucede en todas las ciudades del país con las de metal”, señala Sitma Industrial, empresa encargada de la fabricación de este tipo de insumos, en México.

En Quito todavía no se contempla esta idea. Morales comenta que es desde la Epmaps, liderada por Zevallos, que se debe proponer este cambio a las tradicionales estructuras de hierro.

Sectores con más robos

Los robos de rejillas de alcantarillas son frecuentes en sectores como Quito Tenis, La Coruña, Andalucía, en el centro norte de Quito; en Solanda, La Ecuatoriana, Chillogallo y la Ferroviaria, en el sur; en las parroquias de Conocoto, Tumbaco y Calderón. “Los vecinos aseguran que desconocidos las sustraen, principalmente, en horas de la madrugada y se las llevan en vehículos”, señala la Epmaps.

Según Zevallos, se ha identificado una camioneta blanca que recorre estos sectores y sustrae estos insumos.

“Muchas veces a día seguido o por semana (…) la modalidad de ellos es que van a un sector y se roban de 15 a 20 (rejillas, tapas)”, dice Zevallos.

Inclusive, en La Gasca (centro-norte de Quito), a días seguidos del aluvión que dejó 28 muertos, hubo robos a días seguidos.

“LA SOLUCIÓN ES EMPEZAR A REPONER (ALCANTARILLAS) CON MATERIALES QUE YA NO SON ATRACTIVOS PARA ROBARLOS.”,

FERNANDO MORALES, CONCEJAL DE QUITO.

FUENTE: LA HORA ECUADOR