Con guitarras, acordeón y banderas, llegaron las comunidades, directivos de las juntas de agua, comerciantes y demás a celebrar con un recorrido, los ocho años de gestión de Guillermo Churuchumbi, alcalde de Cayambe.

El punto de encuentro fue el parque Yaznán (ingreso a Cayambe) y recorrieron las vías principales hasta llegar al parque “La Remonta” inaugurado en su administración. El festejo se realizó el sábado 14 de mayo desde horas de la mañana.Durante el recorrido, el agradecimiento hacia el “alcalde de la transformación” se pudo observar.

Es el caso de Magdalena Figueroa, comerciante del mercado 5 de octubre, la misma que afirmó que existe el apoyo “y la buena voluntad” de las autoridades municipales, que han apoyado el trabajo de dicho mercado donde trabajan 102 personas.

De la misma manera, Alexander Noboa, dirigente barrial del Comité Río Blanco, manifestó el respaldo absoluto a la gestión de Churuchumbi por las obras recibidas como es el plan vial de semaforización y la ejecución del malecón Rio Blanco cuyo monto bordea alrededor de 130 mil dólares también enfatizó que, en el campo social, el alcalde les hizo llegar canastas básicas y plántulas para ser entregadas a la población vulnerable en tiempo de pandemia. “Hemos estado bien atendidos” recalcó.

Otro de los testimonios de trabajo fue el de Charles Cachipuendo, presidente de la junta de agua potable de la comunidad de Paquiestancia, el mismo que señaló que el alcalde entregó un tanque de tratamiento de agua potable en su primer periodo y en la actualidad se encuentra trabajando en la construcción de un tanque de aguas residuales.

El costo bordea alrededor de 75 mil dólares, valor alcanzado con presupuesto valorado, es decir, Paquiestancia aporta con 25 mil dólares a partir de la minga. La obra beneficia a cerca de 1.300 personas.

Al llegar, el parque “La remonta” la multitud se aglutinó, esperando el discurso de su alcalde quien detalló el trabajo realizado durante los ocho años de gestión, que ha sido con apoyo de las comunidades con base en “la minga”. Una de las obras emblemáticas fue la llegada del líquido vital a Cayambe y enfatizó que “Guillermos hay muchos, pero Churuchumbi, solo uno”.

Agradeció a sus concejales, asambleístas y dirigentes del movimiento Pachakutic. Leonidas Iza, dirigente del movimiento, aplaudió el trabajo realizado por Guillermo Churuchumbi, ya que está cumpliendo con los lineamientos políticos del movimiento, por lo tanto, tiene el apoyo total para ser el candidato a la prefectura.

 Antes de culminar el acto, su esposa e hijos, aprovecharon la oportunidad para celebrar con una torta el segundo periodo de trabajo, felicitando la gestión y orgullosos por haber cumplido con lo que ha prometido.

En entrevista para Cero Latitud, señaló que está listo para transformar Pichincha desde la prefectura, “si trabajamos con la gente, si trabajamos desde las necesidades, con la participación de los barrios y comunidades en coordinación con las juntas parroquiales, se podrá transformar Pichincha” agregó.

EN FOTO: Blanca Rojas esposa del alcalde Guillermo Churuchumbi a su derecha

Una gran mujer, de la mano del alcalde

Engalanada con sus mejores trajes, caminó a lado del alcalde. Recorrió las principales avenidas de Cayambe, observando orgullosa el cariño que recibe su esposo. Ya en tarima, expresó la tranquilidad que sintió porque “no le hizo quedar mal”, porque su gestión es aplaudida y, sobre todo, porque son 8 años de sacrificio “comido o no comido”.

Dijo sentirse con una responsabilidad inmensa porque como esposa siempre le da concejos, ya que “lo primordial es que lo que ofrezca al pueblo, se cumpla”.
Dijo que el camino no ha sido fácil, porque pasa trabajando la mayoría del día, atendiendo las necesidades de sus mandantes, sin embargo, es una labor satisfactoria.
Entre conversaciones y risas citó una frase de Dolores Cacuango, frase que siempre le dice a su esposo: “yo me muero, pero quedarán mis hijos” y ella manifiesta que uno de los hijos de la líder indígena es su esposo, porque está haciendo el trabajo que ella no culminó, pero sabe que, con él, el ideal continúa.

Entre anécdotas y recuerdos conversó que cada enero se celebra el cumpleaños de Guillermo, fecha que siempre ha sido festejado, sin embargo, dijo “en estos ocho años nos hemos ahorrado y al mismo tiempo nos ha dejado plantados con las gallinas y los cuyes”. No obstante, en la alcaldía, sus compañeros y secretarias, lo festejan en medio de reuniones y trabajo.

“Yo acompaño a mi esposo cuando puedo, pero voy con mi familia y mis hijos a celebrar su cumpleaños.” Recuerda que, en medio de la pandemia, entre temores y premuras celebraron uno de sus cumpleaños en una comunidad entre comuneros y dirigentes. Pese al miedo del contagio, no dejaron pasar una fecha especial para el “alcalde de la transformación”.

Es así, como se observa la vida de una mujer, esposa y madre, que vela porque su esposo cumpla con lo ofrecido, porque su lema de “palabra dada, palabra cumplida” se cumpla en el tiempo acordado y para su comunidad, dejando en alto el nombre, no de un alcalde sino de una familia que durante dos periodos de gestión, ha dado lo mejor para que su esposo ejerza su puesto con dedicación.