Alemania celebra esta Nochebuena con ribete negro y un nuevo récord de fallecidos por Covid-19 en 24 horas: 962 personas con nombres y apellidos que se añadieron a una relación que ya suma en lo que va de año 27.968 victimas mortales por o con coronavirus.

Y las perspectivas no son buenas. Según el Instituto Robert Koch (RKI) de virología, al que compete en este país la observación de la pandemia, ahora hay unas 5.000 personas en las unidades de cuidados intensivos, y la mitad de ellas con respiración asistida.

Para el doctor Thomas Voshaar, neumólogo jefe del hospital Bethanien in Moers y presidente de la asociación de clínicas de neumología en Alemania, un método invasivo que, ahora se demuestra, aumenta la mortalidad en los pacientes.

«Se intuba demasiado rápido pese a las complicaciones que pueden derivarse de ello y eso ha sido no de los grandes errores en la lucha contra el coronavirus», sostiene Voshaar y asegura que el 50% de los pacientes con Covid-19 intubados mueren.

«La medicina tiene que buscar otro camino, especialmente cuando se trata de enfermos de avanzada edad. La sedación prolongada de pacientes mayores supone un riesgo mayor y eso lo sabemos desde hace ya una década. La cuestión aquí es nos hemos guiado por los métodos de observación aplicados al comienzo de la pandemia en China, que parecían indicar que muchas personas morían cuando eran intubadas demasiado tarde. Fue una estrategia equivocada», subraya el especialista.

La intubación supone entre dos y tres semanas de cuidados intensivos, a las que se añaden otras tres semanas en planta para quienes las sobreviven, lo que pone al límite de su capacidad a muchos centros hospitalarios, muchas veces innecesariamente.

En la clínica pulmonar de Voshaar se han atendido desde el principio de la pandemia 250 pacientes de Covid-19, de los que sólo han muerto 15. La cuota de mortalidad en ese centro es del 5,5%. La media en los hospitales alemanes es del 22%, incluyendo todos los grupos de edad. «Nosotros -y esa es una estrategia que se esta discutiendo con colegas de todo el mundo-, intubamos lo más tarde posible o, mejor aún, no intubamos«, afirma.

El presidente del RKI, Lothar Wieler, adelanta semanas «muy duras». Pese a las restricciones impuestas por las distintas administraciones, aumentan los contagios y las muertes, y es de prever que haya un nuevo repunte tras las fiestas navideñas. En el conjunto del Alemania, la incidencia acumulada en los últimos siete días es de 195,6 casos por cada 100.000 habitantes.

Especialmente alarmante es la situación en Sajonia (este del país), donde la incidencia semanal por 100.000 habitantes se sitúa en los 414,1, más del doble de la media del conjunto del país. En el foco de la pandemia en este Land está Zittau. Tantas son las muertes que se han registrado en esa ciudad que su alcalde, Thomas Zenker, se ha visto obligado a liberar el almacén donde se guarda el material de emergencia para inundaciones por falta de sitio en los crematorios. Zittau ha registrado en lo que va de mes más muertes que el pasado año entero, 115 frente a 45.

Alemania se encuentra desde el pasado día 16 bajo drásticas restricciones. Todos los negocios están cerrados, salvo los esenciales. Los llamamientos a la ciudadanía para evitar los viajes prescindibles y restringir al máximo los contactos personales son constantes. La fase «más difícil» de la pandemia se extenderá, según el Ejecutivo germano, hasta febrero, por lo menos. EL MUNDO