El Municipio de Quito asegura que la construcción del Cenizario Urkupamba «no tiene ninguna relación» con el aluvión ocurrido este lunes 31 de enero en el centro-oeste de la capital, que deja ya 24 muertos y más de 40 heridos.

Ayer, horas después del fenómeno que golpeó los sectores de La Comuna y La Gasca, en redes sociales fue tendencia «#Urkupamba». Cientos de internautas denunciaron mediante esta etiqueta que una de las causas del aluvión sería la construcción de este proyecto en las faldas del volcán Pichincha.

Hoy la protesta se trasladó a las calles. A la voz de «queremos los bosques y no el cementerio», decenas de ciudadanos recorrieron la avenida Naciones Unidas para pedir que no se ejecute el proyecto.

En contraparte, el alcalde de Quito, Santiago Guarderas, afirmaba en una rueda de prensa que el aluvión no obedecía a «ningún caso de deforestación».

Según consta en la página web del Cenizario Urkupamba, todo el proyecto abarcará 35,58 hectáreas. En el mismo portal se destaca que la obra cuenta con todos los permisos municipales y de entidades estatales para llevarse a cabo, y que a diferencia de un cementerio, este cenizario «elimina los impactos ambientales que tiene la inhumación de cuerpo entero».

De acuerdo a la explicación de Guarderas, la tempestad que cayó la víspera sobre Quito fue inédita, con 75 litros por metro cuadrado, cuando se esperaban apenas dos litros por metro cuadrado.

El aluvión provocado por el temporal desbordó las infraestructuras de captación pues la capacidad de embalse era de 4.500 metros cúbicos, pero hubo un volumen de 20.000 metros cúbicos, y el agua y lodo bajaron desde el volcán Pichincha.

Además, la torre de captación, de 9 metros de altura, quedó taponada por lodo y árboles, y el desfogue salió por la quebrada El Tejado y avanzó atravesando la zona poblada.

Hace 47 años ocurrió un evento parecido al actual. Sin embargo, recién en la década de los noventa se elaboró el proyecto «Laderas del Pichincha», que consistía en la colocación de diques, embalses y torres de captación para conducir el agua que baja por las quebradas del volcán, de pronunciada gradiente.

FUENTE: ECUAVISA