La docente Rosa Orellana indicó que a través de los mensajes de texto y de la aplicación de WhatsApp se comunica con los padres de familia y estudiantes para hacerles llegar las fichas de actividades escolares y así la educación no se paralice por la pandemia del coronavirus.

La profesional, quien es maestra de una escuela fiscal ubicada en la parroquia rural Pimocha del cantón Babahoyo, en Los Ríos, manifestó que la creatividad del profesor en esta nueva modalidad de estudios se ve reflejada cada semana, ya que no todos los estudiantes o padres de familia cuentan con una computadora, celular y peor con internet.

“Es un poco difícil, pero a la vez un reto la modalidad de estudios impartida este año, pero la pasión por esta profesión nos lleva a ser creativos y de una u otra forma seguir educando a los niños. Por ahora lo más conveniente es seguir en casa aprendiendo con la ayuda de los padres, la salud es primero”, refirió la profesora que tiene 23 años en el oficio.

El jueves anterior, el presidente de la República, Lenín Moreno, indicó en su cuenta en Twitter que las escuelas rurales de la Costa retomarán sus actividades de manera paulatina a partir del 15 de julio. Y aquello causó el rechazo de varios docentes y padres de familia que creen que la medida no es tan conveniente por la crisis.

El plantel educativo donde labora Rosa está ubicado específicamente en el recinto Mote Piña, un lugar que, según ella, es de difícil acceso, debido a las pésimas condiciones en las que se encuentran las vías de tercer orden, y eso es otro de los problemas por los que atraviesan estudiantes, maestros y agricultores para ingresar y salir de sus casas, en el campo.

También destacó que ahora los problemas de conexión y comunicación que se presentaron al inicio del año lectivo se van superando con la entrega de los textos, y también porque junto con sus compañeras se han movilizado a los planteles para hacer llegar las fichas de actividades a sus alumnos.

Verónica Herrera, miembro de la Junta Parroquial de La Esperanza, en Quevedo, dijo estar en desacuerdo con el anuncio del Ejecutivo.

“Muchas escuelas están cerradas en el campo y toda la infraestructura en malas condiciones, no tienen acceso a internet. La emergencia sanitaria no ha terminado y no se puede ser irresponsable en poner en riesgo a nuestra población infantil en la situación que lamentablemente nos encontramos”, comentó ella.

Domingo Tomalá, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE) Los Ríos, manifestó que el gremio se reunirá con los docentes de la provincia, especialmente de las zonas rurales, para hacer un pronunciamiento oficial sobre el posible retorno a las aulas.

En poblaciones rurales de Manabí aún hay incertidumbre entre padres de familia en torno a enviar a sus hijos a clases presenciales, como indicó el presidente de la República.

Carmen Julia Reyes, presidenta de la parroquia San Lorenzo de Manta, indicó que ese anuncio debe ser analizado entre representantes del sector de la educación, al igual que padres de familia, pues consideró que ellos lo pensarán más de una vez antes de enviar a sus hijos a las escuelas.

En Ligüiqui, una de las comunidades de la parroquia San Lorenzo, los estudiantes hicieron noticia semanas atrás luego de que buscaran lomas y hasta se subieron a árboles para captar señal de internet, una de las limitantes que se han evidenciado en las comunidades rurales manabitas.

En Esmeraldas, Jaqueline Méndez, presidenta de la UNE, refirió que la desvinculación de docentes fiscales, reducción de presupuesto de la educación, carencia de conectividad y la pandemia del COVID-19 son factores para no iniciar el año lectivo en el sector rural.

La Prefectura de Esmeraldas instala conectividad de internet en algunas parroquias rurales, que es insuficiente para la demanda del servicio para las clases online.

Datos

15 de julio sería el retorno a las aulas en las escuelas rurales, anunció el presidente Lenín Moreno.

72 000 alumnos están registrados en el sistema público educativo del cantón Esmeraldas este año.

600 estudiantes están matriculados en el principal plantel de la comunidad Cárcel-Eloy Alfaro, Montecristi.