La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) realizó inspecciones en plantas procesadoras de bebidas alcohólicas o “trapiches” de la parroquia rural de San José de Minas, ubicada al noroccidente de Quito.

Los técnicos controlaron las condiciones higiénico-sanitarias de las plantas, tanto del proceso de obtención como de la rectificación del licor.

Se realizó además el control del grado alcohólico al momento de destilar el producto con el alcoholímetro, y se verificó que el producto terminado cuente con notificación sanitaria para avalar su comercialización.

Se verificó también el proceso de destilación del mosto de caña para la producción de aguardiente rectificado, para verificar el cumplimiento de procesos de calidad.

“Con estas acciones de control garantizamos que los productos que llegan a los hogares quiteños cumplen la normativa sanitaria”, menciona Mijail Hidalgo, coordinador zonal 9 de Arcsa, “además se brinda oportunidades de mejora como etiquetar las áreas y proteger las entradas de la planta para evitar el ingreso de plagas y polvo”.

Recordamos a la población que las bebidas alcohólicas son categorizadas como alimentos procesados y deben tener notificación sanitaria para ser seguras para su consumo.