Las muertes violentas de mujeres por razones de género no cesan. Según un informe difundido por la organización no gubernamental Aldea, cada 72 horas una mujer, niña o adolescente es víctima de la violencia feminicida en Ecuador.

La organización señala que ya son 85 feminicidios, que incluyen 3 transfeminicidios, en lo que va del 2020. A esto se incluyen los cuatro femicidos ocurridos a inicios de noviembre, aunque podrían ser más, tomando en cuenta que el confinamiento -provocado por la pandemia del Covid-19-, evitó que muchas mujeres realicen denuncias.

“Las medidas de confinamiento, declaradas a raíz de la pandemia por Covid-19, obligaron a las mujeres a convivir con sus agresores, lo cual incrementó la brecha para acceder a mecanismos adecuados y oportunos de denuncia y protección, es así que, desde el 16 de marzo del 2020 f-echa en que se declaró la emergencia sanitaria-, hasta el 4 de octubre ocurrieron 62 feminicidios, siendo mayo y agosto los meses más violentos en lo que va del año”, señala el informe.

Agresores del círculo familiar

En el 72% de los casos, los feminicidas eran parte del círculo familiar de las mujeres, sus parejas o exparejas. De las 81 víctimas, 11 eran menores de edad, una de ellas, una niña de apenas 4 meses. El 56% de las víctimas eran madres y dejaron en situación de orfandad a 85 menores, aproximadamente. 

La organización que realiza anualmente informes sobre violencia de género con entidades como la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu), hace énfasis en la falta de celeridad para receptar denuncias por parte de Fiscalía, lo que, a decir de la institución se refleja en la diferencia entre datos. Al momento, Fiscalía refleja 50 feminicidios en lo que va del 2020.

Más de 800 muertes en seis años

Desde 2014 hasta la actualidad son 813 vidas las que han sido apagadas por causa de la violencia estructural, que afecta a las mujeres o a la “pandemia en la sombra”, como la ha definido Naciones Unidas. 

Aldea señala que como sociedad civil hacen un llamado a las instituciones competentes para que la política pública de prevención, atención y erradicación de la violencia contra las mujeres cuente con presupuesto suficiente para activar un sistema de protección integral efectivo y de calidad, así como para garantizar el acceso a una justicia con enfoque de derechos, género e intercultural que se concrete en los territorios tanto urbano como rurales.

“Todas las familias que se enfrentan a la tragedia que significa un feminicidio requieren celeridad en el tratamiento de sus casos, exigen que se siga el debido proceso para que los perpetradores de estos delitos tengan la sanción que corresponde y que el Estado ofrezca una reparación integral por las violencias vividas”, indica. 

Por lo menos 85 menores han quedado huérfanos por feminicidios

71.172 llamadas de emergencia por violencia intrafamiliar se registraron en el 911, desde que inició la pandemia.

Un promedio de 303 llamadas diarias.

El feminicidio es un crimen de odio

En todos los casos, los asesinatos de las mujeres tuvieron características extremadamente violentas que mostraron saña y odio. En el 34,6% se utilizaron armas blancas, en el 21%, las manos; y en el 17,3%, otras armas como cables, cintas de embalaje, piedras o la ropa de la víctima.

El 8,6% de las mujeres fue asesinada con armas de fuego, y el 16% no se conoce y el 2,5% con armas químicas.

“Estos datos cuestionan los sistemas y protocolos de prevención y alerta inmediata del Estado, como garante de derechos, ante todo del derecho a una vida libre de violencias y a la integridad”, indica Aldea que critica que la prevención de la violencia y de los femicidios queden al libre albedrío de los funcionarios o funcionarias que están a cargo y que tienen competencia en la ruta crítica que siguen las mujeres víctimas de violencia. LA HORA ECUADOR