Del 17 al 23 de mayo de 2021 se conmemora la Sexta Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial. La mejor forma de conmemorarla es reconocer que la gran mayoría de muertes por siniestros de tránsito se pueden prevenir con buenas políticas de seguridad vial.

La semana de la Seguridad Vial se vive en el país a la espera del destino de la Ley de Tránsito. Varias organizaciones de la sociedad civil (OSC) instan al Ejecutivo al veto parcial que deje como legado una ley coherente con el espíritu de salvar vidas, pues la eliminación de causales para la reducción de puntos en las licencias es contradictoria con la necesidad de una mayor seguridad en las vías.

Según la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), en el 2020, un año pandémico, se reportaron 16.972 siniestros de tránsito, lo que causó 13.099 lesionados y 1.591 muertos in situ. Sin embargo, en años anteriores, como el 2018 o 2019, la cifra de fallecidos por siniestros calculada por Fundación CAVAT podría llegar a 3.500 ya que existiría un subregistro; es decir, al día mueren, en promedio, 10 personas, contando las que mueren en lugar del siniestro y después de 30 días de ocurrido. 

“A pesar de que el 2020 y lo que va del 2021 han sido años de restricciones vehiculares y confinamientos, las cifras de siniestros de tránsito siguen siendo alarmantes. El Ejecutivo tiene la gran oportunidad de dejarle al país una ley coherente por medio del veto parcial y volver a incorporar la reducción de puntos en todas las contravenciones en donde está en juego la vida de las personas como son las relacionadas a los factores de riesgos prioritarios”, menciona Paola Carvajal, directora de Fundación Ciudadana y coordinadora del Observatorio Ciudadano de Movilidad y Seguridad Vial.

De enero a marzo de 2021, de acuerdo a datos de la ANT, ya se han registrado 5.031 siniestros viales a escala nacional, provocando 517 fallecidos y 3.934 lesionados. Siendo las principales causas: distracción del conductor con un 26,2%; no respetar las señales reglamentarias de tránsito en un 18,2% y el exceso de velocidad con un 14%.

“Hemos avanzado en la inclusión de algunos factores de riesgo como disminución de velocidad y el uso correcto del casco homologado, pero no vemos coherencia en la eliminación de reducción de puntos para algunas contravenciones. Por ejemplo, en la reciente ley aprobada, se permite 20 km./h como límite de velocidad para zonas escolares y 30 km./h en las urbanas y, al mismo tiempo, la ley quita la reducción de puntos en la licencia para «la o el conductor que con un vehículo automotor exceda dentro de un rango moderado los límites de velocidad permitidos…». agrega Carvajal.

Sobre este tema, Kléber Almeida, coordinador de Fundación CAVAT, hace una reflexión sobre la importancia de crear consciencia y educar a los conductores. “La licencia por puntos es un permiso para conducir un vehículo, no un derecho absoluto. Es un crédito de confianza que la sociedad otorga para compartir la vía pública con los demás usuarios de las vías. La idea de la licencia por puntos es que el conductor aprenda a administrarlos apelando a la autorresponsabilidad, como a la educación y el cambio de cultura”. 

Asimismo, para Sarahí Maldonado, representante de Consumidores Ecuador, el sistema de puntos de la licencia debe verse de forma más exhaustiva. “Estamos conscientes de que este instrumento por sí solo no garantiza la disminución de siniestros viales. La seguridad vial debe verse de forma integral e incluir, sobre todo, educación a todos los actores que la conforman: autoridades, conductores, peatones, ciclistas, entre otros”, expresa.  

De ahí aquí que, Daniela Chacón, directora ejecutiva de Fundación TANDEM, manifiesta su preocupación por la eliminación de varias de las 78 causales para la reducción de puntos.  “De ningún modo, la flexibilización de las sanciones y multas a conductores contribuye a la seguridad en la movilidad, sobre todo, para actores más vulnerables. Así como está la ley, queda la duda de si daremos un paso atrás en lo avanzado respecto a la seguridad vial, movilidad activa y, especialmente, en acciones que fomentaban la concientización y corresponsabilidad ciudadana”.

Ocurre lo mismo con el uso de cascos, acota Almeida. “Se incluye en la ley el uso de casco homologado tanto para el conductor como pasajero y, por otro lado, se dice que en caso de que una persona no lo utilice de manera correcta, no se le retirará puntos en la licencia”. 

Finalmente, Maldonado agrega “las organizaciones civiles ponemos todo nuestro contingente, conocimientos y experiencia para que ya en la práctica, la ley se traduzca en reglamentos que impacten positivamente en la vida de las personas”.