Daniela, una ciudadana que vive en Quito, hizo el 3 de febrero del 2021 una advertencia en su cuenta de Facebook sobre una nueva modalidad de robo a quienes conducen un vehículo.

A continuación reproducimos su testimonio:

«Chicas y chicos quiero alertarles de algo que me sucedió el día de hoy 3 de febrero por la mañana. Tipo 11 am bajaba por la Edmundo Carvajal (bajada del Centro Comercial el Bosque), en esa calle siempre se arma tráfico, estaba a la espera de un semáforo y de la nada vi por mi espejo que salió corriendo un tipo (como de 50 años, de baja estatura, tez trigueña, con ropa casual y un periódico en la mano) por la parte posterior izquierda de mi auto y me regresaba a ver todo el tiempo, mientras se cruzaba al otro carril de manera apresurada. Soy una persona muy intuitiva y ya sentí una energía muy fea.

Aceleré y sonó algo en mi llanta. Así que en mi mente dije ‘me poncharon la llanta’. Y dicho y hecho, ya sentí el auto muy pesado. El auto de atrás no me decía nada, asumo que eran también cómplices. Así que ese mismo momento para aprovechar el tiempo llamé al 911 a pedir protección y que lleguen lo más pronto posible. Viré hacia la calle Brasil y me bajé a ver la llanta mientras había tráfico y mi llanta ya no servía para nada. Subí de una y avancé una distancia de 2 cuadras y unos manes se me acercaron a ver si me ‘ayudaban’.

Nunca bajé los vidrios ni me volví a bajar mientras esperaba a la policía. Y llegaron a los 5 minutos gracias a Dios. Los policías amablemente se ofrecieron a cambiarme la llanta. Lo cual agradezco mucho. Encontramos incrustado un tubo cortado en diagonal para ponchar la llanta con exactitud y algunos clavos. Asumo que los pusieron junto a mi llanta antes de acelerar o los lanzaron. Pero esta vez no les salió la jugada porque me porté más pilas que ellos. La policía dice que es una modalidad de robo dirigida especialmente a las mujeres que van solas en los autos. Así que por favor chicas tengan cuidado. También le pasó a otra amiga en el mismo sector. La Ciudad está muy peligrosa. No entren en pánico, controlen los nervios, nunca bajen los vidrios ni se bajen del auto y a la primera sospecha llamar siempre a la policía. ¡CUIDÉMONOS ENTRE TODOS! Y pasen la voz que esto puede pasar en cualquier parte».