En Quito, este 31 de diciembre se quemarán miles de monigotes, que de no tomarse las debidas precauciones pueden daño sobre la calzada vial.

En 1895, la amenaza de una fiebre amarilla para los habitantes de la porteña ciudad de Guayaquil fue el inicio de la tradicional costumbre de quemar al “año viejo”, un monigote elaborado con aserrín, papel, ropa vieja, entre otros elementos, que dan el paso a la creatividad, el buen humor y los buenos deseos que se funden en un abrazo con familiares, amigos y vecinos a las cero horas del 31 de diciembre de cada año.

Cuando se quema un muñeco de año viejo u otro artefacto directamente sobre una calle asfaltada, la generación de calor afecta los materiales de la carpeta asfáltica, lo que le hace perder consistencia y dureza.

Los efectos del fuego y otros combustibles generan la pérdida de rigidez del pavimento, esto sumado a las constantes lluvias y la carga vehicular, traen como consecuencia la aparición de baches en los sitios en donde se quemaron los monigotes.

A través de un boletín de prensa el Municipio de Quito indicó que durante el año 2016, la EPMMOP invirtió más 3,9 millones de dólares, para el mantenimiento vial de aproximadamente 8.123 calles en el Distrito.

Por tanto es importante que la ciudadanía tome en cuenta ciertas precauciones cuando quema su muñeco.

Precauciones

Una alternativa para encender con seguridad el monigote, es confeccionarlo preferentemente de material de fácil combustión como cartón y encenderlo únicamente en superficies amplias de tierra u hormigón, además tratar de proteger el área con una lata metálica sobre la cual se consumirá el monigotes.