El pasado miércoles se realizó el Operativo Zafiro 18, en el que se desmantelaron cinco campamentos. Desde el Municipio consideran que esta actividad seguirá porque tres de cada diez pucareños basan su economía de la extracción de oro.

En el operativo ejecutado en el sector Cerro negro, de la parroquia San Rafael de Sharug, también se detuvo a cinco trabajadores y se incautaron 1100 cápsulas detonantes, 47 sacos de nitrato de amonio, 348 tacos de dinamita, 17 canecas de 55 litros de capacidad con diésel, una cisterna con el mismo combustible de 250 litros y decenas de herramientas.

Todo se encuentra bajo custodia del Departamento de Control de Armas del Ejército y será presentado este viernes. En cuanto a los detenidos se informó que serán juzgados con base en la Ley de Minería porque se los encontró en delito flagrante.

Pero el Operativo Zafiro 18 no es el único que se ha realizado en este cantón que se encuentra ubicado en el suroreste de Cuenca, pues en febrero de este año, en ese mismo sitio, también se desmantelaron dos campamentos, pero no hubo detenidos.

Se incautaron 500 tacos de explosivo artesanal, 10 quintales de nitrato de amonio, contenedores de combustible y otros elementos.

Édison Chávez, concejal de Pucará e integrante de la Comisión de Medioambiente, explicó que en este cantón de 14 000 habitantes el 30 % se dedica directamente a la minería metálica desde hace varias décadas.

El 20 % al comercio y el restante 50 % a la agricultura y ganadería, por lo que esta actividad es “trascendental para su economía” aunque lo informal también está “a la orden del día”.

Como concejal y ciudadano apoya los operativos porque no quiere que se afecte a la biodiversidad de Pucará, pero también impulsa, a través de las autoridades competentes, que las concesiones se legalicen para generar una “minería responsable”.

También cuestionó que, aunque son los “dueños de casa” desde la Agencia de Control y Regulación Minera no les informan de los resultados obtenidos y qué se hace con lo que se ha incautado.

Conociendo que la minería ilegal persiste en Pucará, mencionó que San Rafael de Sharug no es la única zona a la que deben enfocarse los controles.

En la parte alta del cantón están Tres Chorreras y Huasipamba, mientras que en la baja La Tigrera, de las que no se sabe si están formalizadas.