Este 1 de noviembre de 2022, Ecuador vivió una violenta jornada en la que se registraron al menos una docena de ataques, de los cuales, nueve se ejecutaron con explosivos. Esto obligó al presidente de la República, Guillermo Lasso a decretar el estado de excepción  en estas provincias, y el toque de queda a partir de las 21:00.

Los epicentros de los ataques que involucran a las bandas narco delictivas, los Choneros y los Tiguerones  (parte de la banda los Lobos) fueron las ciudades de Esmeraldas y Guayaquil, mismas que tienen las tasas más altas de homicidios en lo que va de 2022.

La violencia en las calles que dejó un saldo de cinco policías muertos, en menos de 24 horas– hasta el cierre de esta edición–, también llegó a la cárceles.

En Esmeraldas, por ejemplo, los presos tomaron como rehenes a ocho guías penitenciarios. Mientras que en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, hubo amenazas de matanzas. 

En este último sitio se llevó a cabo un hecho que sería uno de los desencadenantes de esta ola de violencia que, como califica Ana Minga, especialista en perfilación y comportamiento criminal, es una forma de generar situaciones psicóticas, por medio de olas de violencia, generadas por bandas que “están imitando acciones como las de carteles como el de Sinaloa”.

Tiguerones acusan al Gobierno

Desde el organismo ciudadano SOS cárceles se señala que las bandas criminales han denunciado que dentro del Gobierno hay gente aliada a un solo grupo: los Choneros.

“Es indispensable que el Gobierno pueda tomar una medida, en la que se deje claro que no es el Estado el aliado de las bandas criminales, sino que hay funcionarios que tienen que ser inmediatamente separados. Si es que queda la menor duda de que es real esta alianza (…), los niveles de violencia van a seguir escalando”, señala un vocero del organismo, cuyo nombre, por seguridad, es reservado.

Minga agrega que los imitadores de cárteles se caracterizan por “subir mucho la violencia”, con el afán “de llamar la atención de afuera, de carteles externos. Porque así ubican a estas bandas y concentran la producción y distribución de droga”.

Otro objetivo de tener actos terroristas a gran escala y sincronizados es “decirle a los demás, quién es el patrón. Le aclaras al otro que el que muestra mayor violencia y es más sanguinario, es el que manda”, recalca Minga.

 Traslados a campo contrario

Otro de los factores que provocó el levantamiento en las cárceles fue el traslado de 515 presos desde la Penitenciaría del Litoral que, si bien está liderada por Los Choneros, tiene “blindados” los pabellones ocho y nueve para los Lobos.

“En conversaciones telefónicas que hemos tenido con presos de los pabellones ocho y nueve, ellos han dicho que los niveles de violencia van a seguir subiendo, si el destino de sus compañeros trasladados es hacia cárceles gobernadas o lideradas por los Choneros”, señalan desde SOS cárceles.

Por ejemplo, la regional de Guayas tiene el control absoluto de los Choneros, así como la cárcel El Rodeo en Guayaquil.

El destino neutro para un ‘Tiguerón’ o ‘Lobo’ serían – menciona el organismo– las cárceles de Esmeraldas, Azuay (Turi), Cotopaxi y Machala.

Desde el Gobierno se señaló que el motivo del traslado fue para disminuir el hacinamiento que, en esos espacios, llegaba al 110%.

Una fuente del Gobierno informó a LA HORA que, el 1 de noviembre de 2022, se inició un operativo en la Penitenciaria, dirigido por Fuerzas Armadas, para incautar armas, explosivos y municiones .

“Los atentados de la madrugada son intentos de amedrentar al Estado para detener el operativo. Intentan que no se ejecute, pero está en curso y no se detendrá”, señaló.

El mensaje coincide con las declaraciones de Juan Zapata, ministro del Interior, quien señaló que estas acciones no atemorizan a la Policía.

¿Qué debe hacer el Gobierno?

Minga asegura que en 2021, cuando iniciaron las extremas matanzas en las cárceles “se preveía que la violencia iba a escalar”.

“Ahora lo que se prevé es que se ataque a lugares públicos. También es que alguien ya esté en la mira y sea víctima de algún atentado, como un Ministro o alguien del Gabinete, alguien visible. Porque así muestran poder y esto es una guerra de poder”, destaca Minga.

Las visitas de entes internacionales han sugerido al Estado ecuatoriano separar a los cabecillas de la población carcelaria.

“Puede ser una sugerencia entrar a negociar, que no significa que el Estado deba hacer caso, eso no es negociación”, resalta Minga, y agrega que si el Gobierno empieza a despedir gente por pedido de las bandas es una señal de sumisión.

También– agrega la experta– los negociantes del Gobierno deben quitar el poder a alias ‘Fito’, líder de los Choneros, con quien se ha realizado la mayor parte de negociaciones y que es  “lo que molesta a los miembros de bandas rivales”.

“La crítica principal de los grupos aliados al cartel Jalisco Nueva Generación es que el Gobierno está aliado a un grupo (los Choneros, que pertenecen al cartel de Sinaloa)”, SOS cárceles.

De los atentados, nueve fueron con explosivos: seis en Guayaquil y tres en Esmeraldas.

FUENTE: LA HORA ECUADOR