Cocadas, aplanchados, quesadillas, espumilla, pristiños, rosero, colaciones, mistelas, maní confitado, helados de paila y otros tradicionales dulces forman parte de la herencia gastronómica de la ciudad de Quito. Sus recetas pasan de generación en generación, y guardan un lugar especial en los corazones (y paladares) de propios y extraños durante décadas.

Es tanta su relevancia dentro de la cultura quiteña que para conmemorar a la capital en su fundación, el Museo de la Ciudad alista la XXIII edición de la Fiesta de los Dulces, un evento que reunirá a los dulceros tradicionales que siguen utilizando los métodos antiguos para la elaboración de las colaciones, con pailas de bronce y cucharas de palo.

Con el fin de garantizar que se apliquen las adecuadas normas sanitarias tanto en la preparación como la exposición de los dulces para seguridad de los visitantes, la Coordinación Zonal 9 de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) capacitó sobre prácticas correctas de higiene a los dulceros que participarán en el evento.

Los 32 feriantes participaron con entusiasmo en esta capacitación, en la que se habló sobre conceptos generales, higiene del personal, limpieza de la estación de trabajo, control de plagas, entre otros. La Fiesta de los Dulces tendrá lugar del 1 al 4 de diciembre en los patios del Museo y es gratuita.

Arcsa brinda capacitaciones permanentes y gratuitas en todo el territorio, con el fin de difundir las prácticas correctas que deben ser cumplidas por quienes formen parte de la cadena de manipulación de alimentos. ¡Qué viva Quito!