“Llevamos 55 horas de viaje continuo, durmiendo en la carretera y en el auto. Somos un grupo de siete estudiantes que vivíamos en Kiev y que luego de que Rusia anunció los ataques decidimos junto con nuestros padres salir de inmediato de la ciudad y tratar de llegar a Polonia”, comentó a este Diario María José Idrovo, estudiante de Ingeniería de Aviación, quien en cuatro meses más tenía previsto graduarse y continuar con una maestría en Ucrania.

María José tiene 23 años y junto con su hermano Francisco y tres estudiantes más –Fernando, Xavier, Patricio, Roxana y Mishel– se encontraban a las 16:00 de este 26 de febrero en el último control migratorio para salir de Ucrania, en donde esperaron horas para convencer a los policías de no pagar una multa de $ 200 por no contar con documentos migratorios actualizados.

“Hemos pasado el último control migratorio y estoy a la puerta de entrar a Polonia, en donde hay controles de ingreso. Han sido miles de vehículos en fila. Nosotros iremos a Lublin y, según la Cancillería ecuatoriana, en esa ciudad encontraremos un refugio para los ecuatorianos”, señaló.

Solo esperan alejarse por el momento de Ucrania y en los próximos quince días –que es el plazo dado por Polonia para la permanencia de los ecuatorianos en ese país– tramitar su regreso a Ecuador.

Hay muchos estudiantes ecuatorianos aún varados en la ciudad de Lviv, que está al límite con la frontera de Polonia, pero no cuentan con recursos ni transporte para cruzar a ese país.

El canciller ecuatoriano, Juan Carlos Holguín, explicó que Ucrania resolvió unilateralmente permitir solamente el paso por la frontera de mujeres y niños de ese país. En una entrevista con este Diario dijo: “Estamos activando los canales diplomáticos para que se deje salir a los ecuatorianos que están varados en la frontera”.

Y ha pedido a los países en conflicto, Ucrania y Rusia, que respeten el derecho internacional para proteger la integridad de los ciudadanos extranjeros.

“Hay varias fronteras y en algunas reciben a ecuatorianos en vehículos y otras fronteras los reciben porque tienen vías peatonales. Si se equivocan, deben caminar entre 30 y 40 kilómetros para llegar a la zona indicada”, señaló María José.

Hasta esta tarde, María José y sus cuatro acompañantes contaron que en su largo trayecto han sido vigilados en varios puntos por militares ucranianos, que no les permiten bajar de sus vehículos ni tomar fotografías. Tampoco tienen posibilidades de descansar más de 30 minutos fuera de los automotores.

En Quito, su padre, José Idrovo, y 20 familiares de estudiantes que siguen en Ucrania, se juntaron en un chat para mantenerse informados de las acciones que realiza la Cancillería ecuatoriana en Polonia y también estar al tanto de lo que ocurre con cada uno de sus hijos.

Lo que ha hecho la Cancillería hasta el momento, indicó, es entregar un documento virtual para que cada estudiante que llegue a la frontera presente esta comunicación en el puesto migratorio que les garantiza ingresar a Polonia sin rechazo.

“Estamos destrozados y desesperados, saber que están corriendo peligro nos tiene sin poder dormir. Nadie del Gobierno se ha comunicado con nosotros”, dijo Idrovo, quien lamentó que cualquier decisión que ahora tome el Gobierno llegue tarde.