En la actualidad la incorporación de la mujer al mundo deportivo ha cobrado fuerza, su visibilidad en las diferentes disciplinas es cada vez mayor. Muestra de ellos se presenció en las olimpiadas de Tokio 2020, evento en que cerca del 49% eran deportistas mujeres, siendo este el encuentro más equitativo de la historia.

Nombres como Yulimar Rojas (atleta venezolana), Ariarne Titmus (nadadora australiana) y Elaine Thompson-Herah (velocista jamaicana) sobresalieron durante las olimpiadas, su desempeño calificado las llevo a ser campeonas olímpicas en sus diferentes disciplinas. De manera local, hay nombres emblema como Neisi Dajomes y Tamara Salazar que se convirtieron en un ícono en el ámbito deportivo y de género, visibilizando a Ecuador a escala mundial.

El deporte, una de las áreas más masculinizadas en la sociedad, se ha convertido en la principal plataforma de visibilidad de las mujeres; pese a esto, aún existen barreras que han limitado su participación. Priscila Simpson, la actual campeona nacional de salto ecuestre en Ecuador, señala que uno de los mayores retos que tienen las deportistas es romper con el pensamiento social marcado sobre el tipo de deporte que deben practicar las mujeres, generado niveles de inseguridad en ellas. “Considero que todas tenemos la capacidad de hacer lo que nos propongamos, solo debemos creer en nosotras y decidirnos” puntualiza Simpson.

Priscila empezó su carrera desde muy pequeña, a sus 18 años viajó a Francia a especializarse. Durante su proceso de formación hubo varios retos a los que tuvo que enfrentarse, entre estos estaba el estigma sobre el profesionalizarse en el salto ecuestre, “mucha gente me decía que debo seguir una carrera y tener una profesión convencional, y que la actividad de equitación lo considere como una afición. Mi padre fue de gran apoyo y me motivó a seguir con mi carrera en el deporte” Simpson comenta que a nivel de la región el salto ecuestre es muy poco practicado por mujeres de manera profesional, en su mayoría lo practican como un pasatiempo.

Priscila añade que el deporte bien dirigido puede ser un aliado esencial en contra de la desigualdad de género y la lucha contra la discriminación. El apostar por el deporte femenino, permitirá que estas barreras que ahora marcan diferencias desaparezcan, brindado así las mismas oportunidades y apoyo a todos los atletas.