Dibujo: Carolina Sánchez Robles (10 años) México

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas” Madre Teresa de Calcuta

Seguramente para cuando usted abra las páginas de este medio de comunicación alternativo, la vorágine de la lid electoral estará en la cúspide de las pasiones, y usted mirará de fuera o de dentro. Indiscutiblemente, necesario será que tome una posición que defina el camino político y económico del país, que luego del 2 de abril no será el mismo.

Debemos evitar caer en la manipulación oportunista, de aquellos que quieren pasar por encima de nuestras voluntades, a costa de la ira, rabia, rencor, los odios; que al fin y al cabo no nos lleva a ningún lado. Su decisión deberá ser libre y voluntaria; eso sí, bien pensada, y en función de la coherencia de la razón. Pues al final, luego del día cero seguiremos siendo familias, barrios, sectores, unidos por historias de vida, llenas de esfuerzo, sudor y seguramente en muchos casos lágrimas, que las vivió solamente usted, queriendo dejar un legado a sus hijos.

Hace más de dos mil años, un humilde carpintero de Nazaret, nos enseñaba un parámetro importante, a la hora de poner en una balanza los hechos “Por sus frutos los conoceréis”. Así que amigo lector, sin más palabras, y la plena confianza en Dios, solamente queremos aprovechar el momento, para compartir una reflexión maravillosa, que ya es parte de la cultura universal.

<< Hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos… amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”… He dicho>>  

Mario Moreno Cantinflas película ‘Su Excelencia’ – 1966

Atentamente;

Carlos Hidalgo A.

cerolatitud.uio@gmail.com