El Frente Unitario de Trabajadores (FUT) suspendió la manifestación que tenía prevista para el 30 de octubre contra el Gobierno y se mostró abierto al diálogo para buscar soluciones a la crisis económica del país, sin afectar a los sectores más vulnerables.

Mesías Tatamuez, dirigente del FUT, dijo en rueda de prensa que la suspensión se dio tras pedidos de la ONU, la iglesia católica, la Organización Internacional del Trabajo y el alcalde de Quito, Jorge Yunda, quienes, además, les preguntaron cómo lograrían evitar posibles infiltrados en la manifestación.

Diálogo y unidad

En entrevista con Efe, Tatamuez aseguró que están abiertos a dialogar con el Gobierno liderado por Lenín Moreno, que entre el 3 y el 13 de octubre enfrentó protestas sociales por un polémico decreto que eliminó los subsidios a los combustibles y que finalmente fue derogado.

Entre las cinco propuestas que plantean para poner sobre la mesa, figura la suspensión del envío de la reforma laboral elaborada por el Ejecutivo sobre la que piden un «diálogo y busca de entendimiento».

Además, revisar la normativa que regula el Consejo Nacional del Trabajo y Salarios para su recomposición, a fin de lograr una mejor representatividad de las partes.

«Queremos tener leyes pero queremos participar también en las decisiones económicas. Llegamos a esto por un bache fiscal y el Gobierno no se dio cuenta (de) que por enderezar un bache querían que todo el peso de los impuestos vaya al pueblo ecuatoriano», se lamentó.

Y formuló un llamamiento a sus compatriotas a no caer en la confrontación, así como al Gobierno para que no deje de lado ningún sector durante los diálogos.

Investigaciones sobre protestas

Tatamuez pidió que se investiguen las violaciones a los derechos humanos que, en su opinión, ocurrieron en las recientes protestas convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y las centrales obreras.

Coincidió con el Gobierno y con los líderes indígenas en que hubo «infiltrados» en las protestas, en las que se registraron niveles de violencia nunca antes vistos en el país, que incluyeron el incendio del edificio de la Contraloría General del Estado, la quema de vehículos en las vías y saqueos.

Y pidió que el Ejecutivo esclarezca la tesis -expuesta por Moreno- de que en las protestas hubo intentos de desestabilizar la democracia, en los que presuntamente estaba involucrado el exjefe de Estado Rafael Correa (2007-2017), quien ha negado ese extremo desde Bélgica, donde reside desde 2017.

«¿Quiénes son los virulentos, los saqueadores y los golpistas?. No vamos a aceptar ni ahora, ni mañana, ni pasado mañana que se diga que tras de nosotros estaba el golpismo, los saqueadores, jamás», dijo tajante.

Según el dirigente, hubo quienes quisieron «pescar a río revuelo» durante las protestas sociales y si alguien tuvo intenciones golpistas, se quedó «con los churros hechos», opinó.
Enseñanzas de las protestas

Las protestas que se saldaron con al menos seis fallecidos, cientos de heridos y millonarias pérdidas materiales dejan entre las principales enseñanzas la necesidad de un mayor diálogo y unidad, según Tatamuez.

También la importancia de que el Gobierno no minimice a las organizaciones sociales, de que mejore su sistema de inteligencia y que se rodee de personas con mayor capacidad de diálogo.

Para el dirigente, el Gobierno debe comprender que el alza del coste de los combustibles fue el detonante de una molestia social que incluía, entre otros, la falta de una profundización en la lucha contra la corrupción.