Escondida entre las faldas del volcán Pichincha se encuentra San Miguel de Nono, una pequeña parroquia rural del Distrito Metropolitano de Quito que se caracteriza por sobrecogedores paisajes andinos, arquitectura que parece detenida en el tiempo y una amplia oferta de servicios ecoturísticos como pesca deportiva o senderos de aventura que atraen a sus visitantes.

Hasta allí llegaron técnicos de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), con el fin de socializar sus servicios a los pobladores y capacitarlos en buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos, con el fin de que las apliquen en su vida cotidiana para cuidar su salud y también la de los turistas que degustan sus platos típicos. 

Convocados por la teniente política de Nono, más de 100 habitantes conocieron la importancia de la higiene al momento de preparar comidas, el adecuado lavado de manos, la limpieza de las instalaciones y el correcto almacenamiento de alimentos para garantizar su inocuidad. 

Además, los ciudadanos fueron sensibilizados sobre la importancia del control sobre los productos que usan y consumen mediante la verificación de la Notificación Sanitaria y fechas de elaboración y caducidad, así como el número de lote de los productos.

A través de estas actividades de vinculación, Arcsa lleva sus servicios y competencias a todos los rincones del país para socializarlos con la comunidad y contribuir al cuidado de su salud. CL/Arcsa

Dato Importante

La parroquia de Nono será sede del Vigésimo Séptimo Encuentro Cultural de Parroquias Rurales de Quito que deberá desarrollarse en el mes de agosto. En el encuentro participan las 33 parroquias rurales.