El lunes no habrá servicio de transporte en los buses urbanos de treinta y cinco de las sesenta y cinco cooperativas que laboran en la ciudad.

Así lo indicó José Santamaría, presidente de la Cámara de Transporte del Distrito Metropolitano de Quito (CTDMQ). Este señaló que la medida no responde a un paro, sino a una “suspensión pacífica” para exigir ciertos cambios a autoridades estatales y municipales, entre ellas un freno al alza del precio del diésel.

«Ya no podemos salir a las calles porque no tenemos ingresos económicos para comprar el combustible, llantas y repuestos o dar mantenimiento a los buses”, explicó.

Agregó que el retiro del subsidio significa que el 45 % de sus actuales ingresos está destinado a la adquisición de combustible, lo que ha ocasionado que no generen ganancias. “Hay compañeros que están por perder sus buses porque no pueden pagar las cuotas de los bancos”, agregó.

En lo local, Santamaría señaló que no se ha cumplido con el aumento del pasaje, que se estableció a fines del año pasado y que “unas pocas cooperativas han sido aprobadas”.

La Secretaría de Movilidad solo ha autorizado el aumento a la cooperativa Guadalajara, la única que ha cumplido con los veinticuatro parámetros de calidad establecidos por ordenanza en diciembre.

A esto, los transportistas añadieron que piden el freno al concurso de rutas de buses, por el que están postulando empresas internacionales. “Eso atenta contra nuestro derecho al trabajo”, agregó Santamaría.

En horas de la tarde, y tras una reunión con el secretario de Movilidad, Guillermo Abad, treinta cooperativas anunciaron que no se sumarían a la paralización. EXPRESO