En La Comuna, donde un aluvión provocó la muerte de 28 personas el 31 de enero de 2022, ya no hay lodo, pero sí miedo.

Así describe su situación Segundo Chalco, cuya propiedad está en plena zona cero, a un lado de la cancha donde murió la mayor parte de las víctimas.

“Nos quedamos sin nada, aquí tenía cinco piezas y con eso cobraba el arriendo”, dice Chalco, mientras señala unos bloques de cemento con los que intenta levantar lo que perdió.

Dice que el Municipio de Quito le entregó material de construcción, pero que no ha sido suficiente. “Yo gasté en varilla, una gruesa que me aguante, casi unos $300. Compré material, ripio, arena y piedra. Eso me salió unos $600 más”, detalla.

A eso se suma que, el 21 de enero de 2022, el personal del Municipio le dejó material de construcción en el terreno de al lado. “Imagínese cómo hago yo para subir todo eso acá. Tendré también que contratar gente”.

Chalco cuenta con la ayuda de su familia, también dice sentirse agradecido porque los primeros días mucha gente le ayudó. “No me quiero quejar, no quiero que digan que estoy faltando a la verdad, pero ya desde hace unas dos semanas no hemos tenido los kits de alimentos”, relata.

Desde el Municipio de Quito se detalló que los kits se siguen entregando, pero que tienen una duración de entre 15 y siete días, dependiendo si son de alimentos o de aseo, respectivamente. También dicen que existen personas que tratan de recibir las ayudas dos veces.

La inseguridad crece

Pero el olvido, que dicen sentir quienes fueron afectados por el aluvión no tiene que ver solo con la entrega de ayudas.

“Al principio aquí había militares, policías. Ahora vienen solo en las mañanas”, dice Consuelo Navarrete, cuyo negocio cerró durante 15 días, lo que le representó una pérdida de $600.

Durante un recorrido por la zona, LA HORA constató la presencia de un agente del cuerpo de control del Municipio. Él confirmó que un motorizado hace turnos, pero solo hasta las 18:00 y destacó que la competencia de la seguridad de la zona es de la Policía Nacional.

Los moradores dicen que al aún tener sus casas con huecos o muros sin levantar son propensos a la delincuencia, por lo que piden se haga patrullajes de seguridad en las noches. “A mi hijo se le metieron a la casa y le robaron el cilindro de gas”, dice Chalco.

Otra vecina, que prefirió no identificarse, dijo que se le llevaron una lavadora.

 Reactivación económica

Se contabilizaron 125 negocios que sufrieron daños en el aluvión. La Secretaría de Desarrollo Productivo del Municipio de Quito y la Alianza por el Emprendimiento e Innovación (AEI)  evalúa el modelo de negocio para dar asistencia técnica con ayudas que durarán por dos años. Para esto existe un fondo de  $400.000. Se estima que menos de 10, de los 125 negocios han recibido la ayuda, sin embargo, en La Comuna hay quienes dicen que ya han recibido visitas del personal municipal y que ahora esperan recibir los bonos para levantarse.

Por las calles de La Comuna y La Gasca nada es igual. Hay quienes siguen limpiando el lodo de sus ventanas. “Todos los días baldeamos y sigue y sigue saliendo la tierra”, detalla María Tituaña.

Todos los días, desde hace casi cuatro semanas – dicen– la rutina es la misma. Trabajar para levantar de nuevo todo lo que perdieron y evitar que las autoridades “se olviden de nosotros”, dice con timidez Chalco.

Para este domingo 27 de febrero de 2022 se realizará una misa, por el mes del fallecimiento de 28 personas, familiares, amigos, vecinos de la Comuna. (AVV)NECESIDADES. (chico pelota) 13 jóvenes viven en una casa de La Comuna, tras el aluvión, aseguran que no han recibido ayuda.

El aluvión no va enterrar el sueño de ser futbolistas

NECESIDADES. (chico pelota) 13 jóvenes viven en una casa de La Comuna, tras el aluvión, aseguran que no han recibido ayuda.

Un par de semanas antes de que el aluvión de La Comuna, en el centro norte de Quito, se llevara, todo 13 jóvenes de entre 16 y 19 años llegaron al barrio para entrenar fútbol.

Son de Guayaquil y Manabí. El director técnico, Andrés Dorado, quien los entrena y se encarga de llevarlos a clubes de fútbol, dice que los jóvenes quieren seguir en Quito para lograr convertirse en profesionales.

Sin embargo, perdieron todo: uniformes, zapatos, balones y más implementos deportivos. Tampoco tienen camas o electrodomésticos. “Nos toca dormir en el suelo y en unos colchones”, dice uno de los chicos mientras empuja el lodo que sigue saliendo de la casa.

Aunque sus padres les envían dinero para la comida, Dorado hace un llamado a las autoridades para que las ayudas también lleguen a los jóvenes. “Decían que nos iban a dar ayuda, pero hasta ahora esperamos respuesta”, dicen los jóvenes.

FUENTE: LA HORA ECUADOR