Cientos de personas hacen cola diariamente en un centro comercial de la ciudad costera ucraniana de Mariúpol, ocupada por los rusos, para conseguir alimentos y productos de primera necesidad, informó este lunes 6 de junio de 2022, Petro Andriushchenko,asesor de la alcaldía de la ciudad.

Andriushchenko, que reside fuera de la ciudad desde que ésta fuera tomada por las tropas rusas, hizo estas declaraciones en su cuenta de Telegram y en el noticiero local, según el medio Ukrainska Pravda.

“La fila diaria para recibir ayuda humanitaria (en realidad, alimentos) en el antiguo centro comercial Metro asciende a entre 1 500 y 2 000 personas”

Dijo que “se entregan hasta 400 kits por día. Las personas hacen fila durante seis horas bajo el calor y el sol en vano. No hay agua potable, y no es posible obtenerla en ningún lugar” de la ciudad, subrayó.

Agregó que “cada hora durante los últimos días, hasta 10 personas son llevadas al hospital por desmayos. El hedor de la morgue, ubicada a 200 metros, es cada vez más intenso”.

Ayuda humanitaria

“Y todo sea por el bien de lograr un kit como este. Porque no hay otra manera de conseguir comida. La ayuda humanitaria de Rusia es intimidación y humillación. Como todo lo que hacen en la ciudad”, denunció Andriushchenko.

Según el medio ucraniano, Andriushchenko también dijo que en algunos canales de Telegram se estaba difundiendo información falsa sobre la supuesta organización de una evacuación de Mariúpol hasta la ciudad de Zaporiyia bajo los auspicios de la ONU y la Cruz Roja.

“Los estafadores ofrecen los servicios de sus propios transportistas a cambio de dinero; estos transportistas supuestamente se unirán a la columna” de refugiados, indicó.

“Esta información es un engaño deliberado destinado a obtener dinero para el transporte desde los territorios ocupados sin proporcionar un servicio. De hecho, es una estafa”, se quejó el asesor.

Ciudad fue bloqueada

Mariúpol, a orillas del mar de Azov, permaneció durante semanas bloqueada por los rusos que bombardearon la ciudad hasta destruirla casi por completo.

Su población, que antes de la invasión rondaba el medio millón de habitantes, en la actualidad no supera los 100 000 y se enfrenta, según diversos organismos internacionales y ONG, a una grave crisis humanitaria. 
Fuente: El Comercio