La capital se está mojando más de lo habitual. Algunos sectores de Quito registraron hasta 90% más lluvias en octubre último con relación al mismo mes del año pasado. Las precipitaciones, acompañadas por tormentas eléctricas y granizo, en algunas ocasiones, inquietan a los capitalinos que se preguntan: ¿qué está pasando con el clima?

El 22 de octubre pasado el cambio fue drástico. En cuestión de minutos, gran parte del norte de la ciudad pasó de tener un sol abrasador a quedar cubierto por una capa de hielo que obligó a los moradores de sectores como El Inca, La Jipijapa o El Labrador a usar palas y todo tipo de herramientas para liberar los ingresos de sus viviendas o sacar el granizo de las mismas. El primer día del mes la historia fue similar, aunque en el centro norte de la ciudad.

Víctor Hugo Yépez recuerda que, salvo en el llamado “cordonazo de San Francisco”, del 4 de octubre, este mes solía ser de transición entre el verano y el invierno en la Sierra y que las lluvias más bien eran tenues hasta iniciado noviembre. “Este año todo ha sido muy cambiante. Incluso, en casa tuvimos que comprar un calefactor para soportar las bajas temperaturas”.

Los técnicos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) lo confirman: si bien octubre marca el inicio de la época lluviosa o el invierno, Quito ha soportado la mayor intensidad de lluvias del callejón interandino y los niveles superaron, con creces, a los de 2020.

Vladimir Arreaga, técnico de Pronósticos del Inamhi, reveló a EXPRESO que, por ejemplo, la estación de monitoreo de Iñaquito registra, en promedio, 113,3 milímetros de precipitaciones en octubre, y este año ya contaba con 175,5 milímetros. Es decir, un incremento del 52 %.

Las mediciones en el sur de la capital arrojaron un incremento del 30 % en las precipitaciones. Es así que, el promedio para el inicio del invierno normalmente suele ser de 130,1 mililitros y a pocos días de que finalice octubre de 2021 ya alcanzaba los 168,2 mililitros.

Pero los cambios climáticos más dramáticos se han producido en el oriente de la capital. Por ejemplo, el valle de Tumbaco, que en otros años promediaba lluvias de 107,9 mililitros, en el arranque de este invierno ya alcanza los 194,6 (80% más); y Tababela, en donde se ubica el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, pasó de 59,2 a 112,9 mililitros, es decir, 90 % más.

Aunque las lluvias de octubre son normales en la Sierra, las fuertes precipitaciones de los últimos días preocupan, sobre todo por los que viven en zonas de riesgo.

RUBÉN DOMÍNGUEZ, HABITANTE DE LA CIUDAD DE QUITO. MORADOR DEL SUR

¿Cuál es el motivo? “Hay la interacción de varios sistemas atmosféricos que han originado que tengamos un ingreso constante de humedad. Y eso origina lluvias persistentes. Tenemos una configuración de vientos de la parte sur de Colombia, de la cuenca amazónica y de la selva de Brasil, que es una de las zonas más lluviosas del mundo”, explicó Arreaga.

Para la quiteña María Nolivos, la explicación es otra. Ella está convencida de que esta variación del clima en la ciudad y otros fenómenos que se empiezan a ver por diferentes regiones del país y el mundo, están relacionados con la actitud destructora del hombre y los efectos del cambio climático.

Recuerdo que cuando regresábamos a clases era en octubre y empezaban las lluvias, pero no en las dimensiones que ahora se ve. Llueve y hace sol con demasiada intensidad

María Nolivos, quiteña, preocupada por el clima variable de la capital

Intensidad

Noviembre pronostica una tregua

Muchos quiteños se preguntan: si el invierno arrancó con fuerza en octubre, ¿cómo estará el clima en noviembre? 

Según los análisis que han ejecutado los técnicos del Inamhi, hasta el momento se pronostica que la intensidad de las lluvias disminuya en los primeros días del penúltimo mes del año, aunque esto podría cambiar, dependiendo de otros factores. Los meses estadísticamente más lluviosos del año son marzo y abril, recordó Arreaga.

El detalle

Precauciones. Los especialistas y las autoridades hacen un llamado a conducir con precaución en esta época, por la poca visibilidad que generan las lluvias.

FUENTE: EXPRESO