Como el tuétano de nuestros huesos, así son de hondas nuestras raíces que las pensábamos  perdidas, desde siempre  nuestros pueblos indígenas han estado  acompañados de ceremonias por distintos motivos como muestra de las tradiciones y costumbres ancestrales que  se mantienen latentes.

En Conocoto, aún se conservan  este tipo de prácticas,  se trata de los Yumbos Blancos, personajes emblemáticos dancísticos de esta parroquia, que son importantes para nuestra cultura ecuatoriana. Los trajes blancos, las cintas y los pañuelos multicolores, las alpargatas, las máscaras y las plumas son parte de su vestimenta.

Al sonido del tambor y el pingullo, los danzantes se conectaron para bailar, ¡¡¡es un espectáculo lleno de algarabía y en la medida que la música suena, sus pasos son más intensos, sacuden sus lanzas, mueven las monedas que son parte de su penacho de plumas o corona que suenan al igual que sus cascabeles que están  colgados en sus pantalones, para luego invocar a los taitas y mamas.

Por temas de logística y de sector se han denominado como los Yumbos blancos de San Francisco de Conocoto para diferenciarse de  yumbadas como la de Cotocollao, San Isidro del Inca y otras.

Esta agrupación  nació un 12 de mayo de 1960. Una de las coreografías más significativas es la que representa la muerte de Atahualpa, una especie  de fiesta y guerra en donde elevan su espíritu en compañía de la armoniosa resonancia del tambor y el Pingullo que pone a bailar a los danzantes y que ha sido presentada en varios escenarios.

Sus integrantes cuentan que sus abuelos pertenecientes a parcialidades indígenas de la Sierra, se unieron para formar esta agrupación. De ahí en adelante, los puestos fueron heredados a los hijos y nietos. Actualmente, el grupo está conformado por varios  integrantes, desde niños  hasta adultos mayores y su principal objetivo es la de  rescatar y mantener viva esta tradición.

En el caso de Pedro Quinga Yumbo Mayor cabecilla de la yumbada, le invade una emoción al ver a su sobrino y nieto bailando debido que a  través de ellos se sigue difundiendo la cultura.

La nación del pueblo yumbo, se remonta al tiempo de los señoríos al noroccidente  de Pichincha entre los años 800 y 1534.

Ellos poseían gran sabiduría y comprensión de los fenómenos astrológicos como los solsticios y equinoccios. Se dedicaban  al trasporte de comercio de productos entre la sierra y costa.

Se cree que  éstos  desaparecieron alrededor del año 1660 debido a las erupciones de volcanes cercanos como el Pichincha y Pululahua, aunque algunos sobrevivieron y por ello  existen descendientes en pequeños grupos.

La tarde  nos sorprendió  y los  Yumbos Blancos  de San Francisco de Conocoto culminaron con  su  danza ancestral,  y para refrescar después del baile  una bebida fuerte no  les cayo mal,  y es así como un año más los yumbos Blancos derrotaron al olvido Dejando  un legado para las futuras generaciones. /R. Encalada