Cientos de disfraces, caretas de cartón; látex y fibra de vidrio, piernas, manos, humor, personajes cotidianos y de ciencia ficción, es lo que encierra el Palacio de la Careta de Quito, que desde 1971 entrega variedad y calidad principalmente en máscaras.

Agencia Andes

Máscaras, que oculta total o parcialmente la cara y otros aspectos de la personalidad humana, sacan el lado divertido de las personas para celebrar las festividades de fin de año, que reúnen a las familias y amigos en una noche de celebración.

Cientos de disfraces, caretas de cartón; látex y fibra de vidrio, piernas, manos, humor, personajes cotidianos y de ciencia ficción, es lo que encierra el Palacio de la Careta de Quito, que desde 1971 entrega variedad y calidad principalmente en máscaras.

Vicente Paredes, propietario del Palacio, fue quien construyó desde 1971 una serie de historias en torno a las máscaras. “Empezamos con las caretas de cartón, primero las compré para revender y luego las empecé a fabricar”, contó a la agencia Andes el peluquero de profesión.

Precisamente Paredes, oriundo de Pillaro provincia de Tungurahua (centro andino), llegó a Quito para aprender el arte de la peluquería y fue así como descubrió a su nueva pasión, las caretas, puesto que en cada fin de año las peluquerías solían vender máscaras.

“Un amigo me propuso una apuesta, él decía que no iba a aprender a hacer caretas, yo le dije que sí y me gané una jaba de cervezas y hasta ahora sigo chuchaqui (estragos de una borrachera)”, recordó entre risas.

Los clientes llegan y van a este singular lugar buscando ese detalle, como maquillajes, pelucas, trajes, alcancías y camisetas con luces o de los más famosos personajes, que haga distinto y que ponga la nota de color al festejo de fin de año.

“Hay una infinidad de caretas de personajes que es difícil decidirse por una sola”, mencionó Paola Páramo, quien buscaba una máscara de Darth Vader, uno de los protagonistas de la película las Guerras de las Galaxias.

Darth Vader es uno de los personajes que se pueden encontrar junto a otros como Chucky, el muñeco diabólico, el Guasón; el villano de Batman, o superhéroes como el hombre murciélago o el Capitán América. Así como personajes de la política nacional que tienen mucha salida.

Los precios pueden variar según el material utilizado en la confección de la careta y también se pueden hacer por pedido. En el año don Vicente elabora cerca de 2.500 máscaras, que son vendidas en su mayoría para estas fechas.

El Palacio de la Careta en Quito es uno de los lugares más buscados para celebrar la última noche de cada año con una máscara o disfrazas que marque diferencia por su diseño y elaboración.