Aún no hay registros oficiales de que la variante delta del COVID-19, detectada originalmente en India, haya ingresado a Ecuador, sin embargo esto podría pasar.

Este sábado 26 de junio, por ejemplo, Perú reportó dos casos más de esta cepa, mientras Paraguay considera un hecho el futuro arribo de esta variante a su territorio, que ya está presente en al menos 85 países.

«Tenemos que prepararnos porque nos va a entrar. El tema es postergar lo más posible la entrada y diseminación de esa variable para que cuando entre nos encuentre, por lo menos, mayoritariamente inmunizados”, señaló el director de Vigilancia de la Salud paraguayo, Guillermo Sequera.

Con este argumento coincide el investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), Paúl Cárdenas, quien considera que «es cuestión de tiempo» que la delta llegue a Ecuador.

No obstante, Cárdenas asegura que «la vacunación es algo importante» para retrasar la circulación de este linaje en el país.

El científico indica además que el Gobierno debe continuar vigilando las fronteras y exigiendo exámenes PCR para tratar de frenar los contagios y la propagación de nuevas cepas.

Según Cárdenas, entre el 60 % y el 80 % de los casos existentes en Ecuador corresponden a variantes que son ya comunitarias, como la alfa, de Reino Unido; la gama, de Brasil; la yota, de Nueva York; y la lambda o conocida como andina.

La variante delta es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la más contagiosa. Incluso esta semana el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su preocupación por la «rápida transmisión entre poblaciones no vacunadas».

Tedros recordó que el aumento de casos acarrea «más hospitalizaciones y mayor presión a los trabajadores sanitarios, lo que aumenta el riesgo de muertes».

El experto etíope subrayó que la aparición de nuevas variantes de un virus es algo habitual, pero puede prevenirse «de forma muy simple, reduciendo las posibilidades de contagio». ECUAVISA