El plan piloto de iniciar clases presenciales en Ecuador es hoy la nueva manzana de la discordia en este país sudamericano, donde existe rechazo a la iniciativa del Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE).

La idea comprende, en principio, el retorno a las aulas en tres centros educativos de Guayaquil y posteriormente en los que voluntariamente lo deseen y cumplan los requisitos fijados por el gobierno para garantizar la bioseguridad de trabajadores y alumnos, en medio de la emergencia sanitaria por la Covid-19.

En su resolución, el ente esclareció que las clases presenciales en todos los niveles de enseñanza se mantienen suspendidas en el país y el programa a desarrollar se basa en el Plan Aprendemos Juntos en Casa, implementado por el Ministerio de Educación.

Al respecto, acotó que inicialmente, el proyecto piloto de retorno a las aulas se aplicaría en los colegios Alemán Humboldt de las urbes Guayaquil y Samborondón, así como en el Balandra-Cruz del Sur, los tres en la provincia Guayas.

Los padres de familia y representantes de esas instituciones decidirán, de forma voluntaria, el retorno presencial de los estudiantes, mientras que las Mesas Técnicas Nacionales ‘Educación en Emergencia’ y ‘Salud’, realizarán el monitoreo quincenal del pilotaje e informarán de su implementación al COE Nacional.

Según estableció el Comité, las escuelas interesadas en ser parte del plan, deberán presentar la propuesta a la instancia nacional, la cual será revisada y procederá, en caso de no haber observaciones.

‘Es importante aclarar a la ciudadanía que esto no significa que todas las instituciones educativas del país retornarán a clases presenciales’, recalcó al respecto el Ministerio de Educación.

Sin embargo, la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, mostró completo desacuerdo con la iniciativa y más allá, prohibió la apertura de centros docentes en el Puerto Principal, como se le conoce a la ciudad.

Categóricamente, la burgomaestre aseguró que en su urbe no se establecerá ningún plan piloto y la determinación fue ratificada en reunión del COE local.

«La decisión de que no se abra ningún plantel educativo, ni escuela, ni colegio, ni tecnológico, ni universidades es inamovible. Plantel que desobedezca esta decisión, sencillamente será clausurado y multado. Hay que proteger a los niños, a los jóvenes y a los adultos que se quedan en casa», advirtió.

Además de Viteri, padres y docentes consideran inapropiada la reapertura de colegios, aún cuando estén garantizados protocolos de bioseguridad, criticas a las cuales se sumaron la Unión Nacional de Educadores y la Red de Maestros, quienes sostienen que el fuerte recorte presupuestario en el sector obstaculizará la efectividad de las disposiciones biosanitarias.

Todos coinciden en que el regreso de niños y jóvenes a los planteles pondría en riesgo a los familiares y la idea es evitar una explosión de casos de la nueva cepa de coronavirus en Guayaquil, donde en marzo y abril pasado aparecieron cientos de fallecidos en calles, hogares y la red hospitalaria terminó colapsada.

Miles de fallecidos fueron reportados y para controlar la situación, el gobierno requirió crear una unidad especial para la recogida de cadáveres abandonados en arterias de la urbe.

Desde junio último, Guayaquil comenzó una desescalada en el ritmo de contagios y muertes y la idea es mantener esa tendencia, después de la crisis humanitaria vivida, que colocó a la ciudad en la mira internacional.

Como resultado de la situación, las autoridades nacionales recibieron críticas por lo que muchos tildaron de mal manejo de la emergencia sanitaria y ahora, el nuevo punto polémico es la educación, cuando las clases están por comenzar el venidero 1 de septiembre en la Sierra y Amazonía, mientras en la Costa y Galápagos empezaron de forma virtual el pasado 15 de julio.

Junto al rechazo al plan piloto, consta además el desacuerdo de padres de familias con el sistema de pagos de matrículas y mensualidades en escuelas privadas, muchas de las cuales mantienen las pensiones del año anterior, a pesar de la crisis económica que afecta a numerosos núcleos, a raíz de la propagación de la Covid-19. PRENSA LATINA