Tokio será recordado con un cariño especial para los ecuatorianos. No solo por las dos medallas de oro, una de plata y tres diplomas en los Juegos Olímpicos, sino porque es la edición en la que dos hermanas escribieron la página más valiosa del deporte paralímpico consiguiendo las primeras medallas en este certamen.

Todo fue inédito e inesperado. Eran las 05:00 en Ecuador y las hermanas Méndez-Mendes pisaban el estadio Olímpico de Tokio embellecidas con sus trenzas del color de nuestra bandera y empoderadas con la fuerza en sus respectivos brazos derechos. Los aretes, los detalles de belleza, nos hizo recordar a nuestras guerreras en halterofilia que pisaron firme en Tokio. Pintaba como un buen augurio y al final fue así.

Esta medalla no hubiese sido posible sin el apoyo de mi entrenador, familia y de todas las entidades que nos han respaldado.

Poleth Mendes, paratleta ecuatoriana.

Poleth Mendes y Anaís Méndez -quienes tienen diferente apellido por un error a la hora de inscribirlas en el Registro Civil- están en la categoría F20 que corresponde a la discapacidad intelectual en los deportistas. Salieron a la par a calentar e ilusionarse con algo épico para la historia deportiva del país.

Poleth fue la primera en competir. En su primer lanzamiento logró un registro de 12.75 metros, pero ella sabía que podía mejorar sus registros y no se la vio tan contenta. Luego fue el turno de Anaís, su hermana, quien con un fuerte grito y un gran despliegue de su brazo, logró concretar 13.78 m de distancia en su primer tiro. Ambas se abrazaban y felicitaban luego de ese alentador inicio.

Iba a llegar una buena señal para Ecuador. Cuando ya nos ilusionábamos con el primer lanzamiento de Anaís, el segundo le sacó algunas lágrimas a la carchense. De nuevo, fuerte impulso, grito desgarrador a la hora de lanzar la bala y logró con 14.01m un nuevo récord paralímpico. Y estuvo muy cerca del récord mundial (14.10m).

Me siento muy orgullosa, contenta, feliz por haber obtenido esta medalla para todos ustedes. ¡Mis ecuatorianos!

Anaís Méndez, paratleta ecuatoriana.

Pero ese registro iba a ser dominio de su hermana mayor. Era la cuarta oportunidad de Poleth cuando logró una marca que superaría a todas, incluidas al récord paralímpico que había establecido su hermana, Anaís.

Su mismo ritual, silencio total y denotando un impulso de mucha fuerza, lanzó la bala con su mano derecha y logró una distancia de 14.39m que la dejaban en la parte más alta del podio.

Su cara lo decía todo, aunque tenía una toalla sobre su rostro, era imposible no evidenciar su alegría total.

Anaís, que había arrancado a toda máquina en la competencia, no logró sostenerse, precisamente, por lo hecho por su hermana y la ucraniana Anastasiia Mysnyk, quien terminó quedándose con la presea de plata por 10 centímetros.

Carchi vuelve a poner a deportistas en lo más alto del olimpo. Poleth y Anaís, además de ganar los premios económicos que otorgará el Ministerio del Deporte (100 mil dólares por oro y 60 mil por bronce), obligaron a que todo un país vire a ver estos Juegos y crean aún más en ellos. La gloria alcanzó a estas hermanas ecuatorianas. EXPRESO