​Porque recordar es volver a vivir

Por: Jenny Burga

Para muchos el compromiso que se llevará a cabo entre Pomasqui y Llano Chico este sábado por el tercer lugar en el marco del torneo Interparroquial “El Quinche 2016”, les trasladará al 2008, ya que sentimientos encontrados y sobre todo el honor está en juego porque revivirán ese juego apasionante, el cual tuvo un solo ganador.

Tuvimos dos entrevistados para revivir ese juego, Marco Franco por parte de Llano Chico y José Romero por parte de Pomasqui.

Según José Romero, ex jugador de la selección puma, recuerda como “una final que no merecían perder, pero los errores lo pagaron muy caro” además que ese fue el último partido que jugó.

Con mucha nostalgia recuerda que en la pretemporada entrenaron en Cotopaxi. El director técnico fue Fernando Hidalgo quien hizo un papel importante en ese año.

Lograron compactar un gran equipo. Antes de enfrentarse a Llano Chico, le ganaron a La Merced. Durante la semana siguiente entrenaron muy duro y la última noche la selección durmió en una hostería en la Mitad del Mundo, pero los nervios no le dejaron dormir.

Para el partido final, José, recuerda estudiaron a la selección Llano Chiquéense una semana antes, y desde la dirección técnica él tuvo que cuidar a Diego Juiña quien en ese entonces era el 10 de la selección. José dijo que Diego, era quien movía el balón en el medio campo y de sus pies nacían los centros y pases para que los verde y blanco lograrán sumar.

Por otro lado, está Marco Franco, ex jugador de la selección de Llano Chico, quien recuerda esa final como “algo muy emotivo por conformar un grupo de amigos”

El director técnico fue Freddy Hinojosa motivador por naturaleza y el asistente técnico Robin Hinojosa, los cuales conocían las cualidades y virtudes de los jugadores quienes eran poli funcionales.  El apoyo de un pueblo unido por el futbol hizo que el último encuentro ente Pomasqui se inolvidable.

Marco, recuerda que dejaron en el camino a Pintag, Puembo, Nayón que lo cataloga como un partido muy complicado, pero con humildad dijo que él fue quien hizo los dos goles, el uno con complicidad del Loco Luna. Además, que también fue parte de la dupla con Carlos Estrella y ahora lo es Luis Dalgo.

Ambos entrevistados concuerdan que la final fue con estadio lleno. Todos estaban nerviosos y salieron a la cancha con el único fin; el de ganar.

Ese partido José quiso despedirse de la selección con el título.

Dentro del juego, José empezó a cuidar a Diego Juiña para que no haga de las suyas y lo siguió a todo lado y efectivamente impidió que Diego brille. El primer gol de Pomasqui se vino de los pies de Pepe Trávez luego de una equivocación del arquero David Díaz ese gol puso cuesta arriba y tuvieron que buscar el gol a como diera lugar, pero faltando pocos minutos para culminar el primer tiempo y luego de una jugada. Marco se lesionó y fue sustituido por Jorge Guamán, más conocido como “el niño” y se quedó en la banca a observar el juego a pasar del dolor.

Empezando el segundo tiempo, Alejo Narváez dio el empate para Llano Chico. Posteriormente, el árbitro central, el Caballito Intriago, expulsó a Pablo Orozco, back centro de Pomasqui. Con un hombre menos el profe Fernando realizó un cambio que para José no era el indicado. Salió José, se sentó en la banca indignado y Diego Juiña al fin logró hacer juego.

David Díaz, se puso las pilas y cuidó su portería a diestra y siniestra, eso elevó el ego de Llano Chico. Todo apuntaba que se irían a los penales, pero faltando pocos minutos, con una “jugada sin historia” hizo que apareciera Jorge Guamán quien llegó al balón y de cabeza le dio el triunfo a Llano Chico.

Pomasqui no salía de su asombro ante el resultado. Su casa, la sede enmudeció porque todo esperaron menos ese gol.

De regreso y luego de recibir sus medallas, la hinchada los recibió en el parque central y a los jugadores de la selección les bañaron en la pileta y la celebración fue hasta altas hora de la noche sin importar que al otro día debían ir a trabajar, pero ese triunfo fue lo más preciado para Llano Chico, pero la otra cara de la moneda fue la tristeza  de José, del no saber lo que es ser campeón.

Ahora se viene un nuevo juego, la vida les dio la revancha luego de nueve años. El marcador: pronto lo sabremos.