Uno de cada tres casos confirmados de COVID-19 del país está en Quito. Es la ciudad con más diagnósticos de esa enfermedad, que hoy llegaron a 100.106, según las cifras oficiales del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Pero no es la ciudad con mayor cantidad de casos per cápita. Quito es la más poblada del país, con unos 2,8 millones de habitantes, de acuerdo con la proyección poblacional del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Esto representa que en la capital existen 36 casos confirmados por cada 1.000 habitantes.

La cifra está lejos de lo que se registra en Santa Isabel (Galápagos), que tiene 107 casos por cada 1.000 habitantes. A este cantón le siguen Aguarico (Orellana), con 97; Baños (Tungurahua), con 46; y Palora (Morona Santiago) y Portovelo (El Oro), con 45.

Además, Quito es la ciudad que más pruebas de COVID-19 ha realizado a su población. Hasta ayer, el MSP reportó 146.524 exámenes procesados, casi el triple de Guayaquil, que registró 56.952 pruebas.

Para la supervisora de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) de Quito, Gabriela Obando, existe una relación estrecha entre el número de contagios y la cantidad de reuniones clandestinas y eventos con aglomeraciones.

“Recordemos que tuvimos más de 210 eventos clandestinos hace una semana y que ahora estamos viendo las consecuencias de que se propague el virus”, afirmó la funcionaria pública.

Solo en el último mes, se registraron 10.855 casos nuevos en Quito, el 12% del total. Eso representó 374 casos diarios en promedio.

La parroquia más afectada en ese periodo fue Nanegalito, donde las cifras aumentaron el 29%. Mientras que en Tababela los casos pasaron de 134 a 171 (incremento del 28%); y en Iñaquito, de 6.088 a 7.745 (27%).

Según las cifras del MSP, las parroquias con mayor concentración de casos son Chillogallo (8.771), Iñaquito (7.745), Calderón (6.404), Cotocollao (6.266), Guamaní (5.351), La Magdalena (4.185), Chimbacalle (4.064) y Conocoto (4.064).

El manejo de la crisis sanitaria en la ciudad ha sido irresponsable, según el concejal Fernando Morales. “No se dotó de equipos de bioseguridad desde el primer momento a las personas que enfrentaron la crisis, se compraron pruebas que no cumplían con la sensibilidad y especificidad adecuada”, señaló.

Por su parte, César Díaz, secretario de Seguridad y Gobernabilidad de Quito, sostiene que la autoridad cumple el 1% en las medidas de prevención y el 99% depende de la corresponsabilidad ciudadana, “nadie puede lavarse las manos por mí, nadie puede colocar bien una mascarilla por mí“, dijo Díaz. EL UNIVERSO