El ex-presidente de Ecuador, Rafael Correa, dialogó con GPS Internacional para realizar un análisis sobre el impacto de la pandemia en los países de la región, así como de la sentencia de la justicia ecuatoriana que lo inhabilita a hacer política.

«La humanidad está enfrentando la peor emergencia de los últimos 100 años», advirtió. «A principios del siglo XX hubo una pandemia llamada la gripe española que no ha tenido la misma relevancia histórica que tuvo la Gran Depresión, lo cual revela la asimetría entre las cuestiones económicas y las cuestiones humanas y sanitarias», opinó.

«Pero el fin último de la economía es el propio ser humano», sostuvo.

«Va a crear una gran crisis económica planetaria», aseveró. «Se calcula que la economía mundial va a decrecer 3 por ciento», dijo.

«Se había pronosticado un crecimiento de 3 por ciento, por lo que el cambio tan brutal en las expectativas no se ve desde la Gran Depresión», advirtió.

«Estamos viendo la importancia del Estado: los Sistemas de Salúd Públicos no pueden ser vistos como mercancías»

«De las regiones que van a sufrir está América Latina y sobre todo países que dependen de las Commodities como Ecuador», opinó.

«Nuestro país está en el peor de los mundos porque no tiene moneda nacional», lamentó.

«En Ecuador disminuyó este año el presupuesto para la salud y acabaron el convenio con Cuba, a partir de lo cual se fueron echados 400 médicos cubanos», sostuvo.

«Si como vicepresidente o asambleísta ayudo a ganar, tengo que estar allá»

«Mi plan de vida era quedarme con mi familia y no me lo permitieron», dijo.

«Es como la década de los setenta, donde se perseguía y se quería exterminar a los comunistas. Ahora nuestras élites hacen lo mismo con los correistas», opinó.

«Pero si es necesario regresar por el bien de Ecuador, tengo que hacerlo», advirtió.

«Todavía no estoy inhabilitado, aquí el objetivo es cambiar el poder político», concluyó.