Las festividades de Minas iniciaron las fiestas en honor a San José por todo lo alto desde el viernes 16, en horas de la noche. Música, danza, carros alegóricos y expresiones culturales propias de la parroquia se expresaron dentro de lo que fue el  desfile de la confraternidad.

Previo al inicio del primer evento del viernes 16, Pablo Cobos, presidente, señaló que pese a la documentación elaborada para obtener los permisos  pertinentes para el evento  no se logró tal cometido, porque la Intendente encargada, la Doctora Magaly Torres, fue removida de su cargo el viernes en horas de  la tarde, dejando sin vigencia ese pedido.

Sin embargo, pese a estos inconvenientes y bajo acuerdos con la policía local, los mineños  disfrutaron de la apertura de  las fiestas con  Rubén Darío y su orquesta Star Band. El mismo que hizo bailar hasta la madrugada a los habitantes de la parroquia.

El sábado desde muy temprano, las calles mineñas se engalanaron  con color, alegría, con propios y extraños. El desfile de la confraternidad inició  desde el mercado. Encabezado el desfile estuvieron las reinas, dirigentes y Pablo Cobos, presidente de Minas.

Las delegaciones barriales, culturales y educativas hicieron alarde de sus expresiones por medio de bailes andinos o representaciones ancestrales mientras recorrían las avenidas, siendo del agrado de los visitantes quienes aplaudieron el esfuerzo por presentar parte de su identidad en una pequeña presentación.

Ya, frente al escenario, las delegaciones fueron presentando su baile, como fueron las instituciones educativas, lo novedoso fue que el desfile acudió el Colegio Andrés Bello de la capital quiteña con dos presentaciones dancísticas. De la misma manera lo hicieron los CIBV de la parroquia, con los niños y las madres educadoras que revivieron las tradiciones religiosas de Minas.

El turno fue de 60 y Piquito. Susana Gordón, coordinadora de este proyecto en Minas hizo un trabajo destacado al representar las actividades de antaño en  la comunidad  como fue las actividades de la mujer y la crianza de los hijos, seguido de las actividades de los hombres y las peripecias que pasaron al ser víctimas de los asaltos de sus productos, por último presentaron la forma en que las mujeres daban a luz a sus hijos con la ayuda de las parteras. La gente no dejó de aplaudir este trabajo realizado en complicidad del adulto mayor que demostraron los atributos teatrales que obtienen.

Luego de culminado el desfile, los aficionados taurinos fueron a la plaza de toros para disfrutar de la corrida y posteriormente se dio el concurso de caballo fino, teniendo como premio una montura española. /J. Burga