Aunque a primera vista el conflicto entre el Gobierno y la dirigencia de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie)  no sería superado en el corto plazo por los enfoques y tesis diferentes que existen en el proceso,  surgen voces de sectores de izquierda que plantean alternativas para lograr acercar los puntos de vista.

Desde el régimen se insiste en la necesidad de un diálogo en el contexto de un escenario que cada vez se vuelve más violento, pero desde el movimiento indígena no hay las condiciones  para lograr acuerdos.  ¿Por qué ocurre esto y cuáles son las alternativas? Conozca lo que opinan analistas, políticos y ciudadanos. (SC)

‘No hay otra posibilidad que los intermediarios’

Vilma Andrade
Asambleísta de la Izquierda Democrática

“Hay que lamentar la falta de respuesta al diálogo de  Leonidas Iza. Cuando el conflicto se ha tensado es importante buscar a terceros que hagan viable un encuentro para  desempantanar el camino.  Deben ser personas o instituciones que tengan credibilidad, que generen confianza entre los dos grupos. La Izquierda Democrática considera que podría ser un representante del Sistema de la  Organización de las Naciones Unidas (ONU) o  de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) que  podrían prestar su contingente para el diálogo.  El número también será importante: si participan cinco mediadores,   de parte del movimiento indígena también deberá ser así. 

Así los diálogos serán equilibrados y se sentirán en un espacio neutral.  La presión ciudadana también puede generar en Iza una respuesta.   El dirigente  es un actor político que está pensando en procesos electorales futuros  y necesita generar en su entorno credibilidad y de perspectivas de triunfo.  Quiere generar medidas de imposición y en eso el país tampoco puede estar de acuerdo”.

 ‘Todavía hay condiciones para el diálogo’

Nina Pacari
Ex ministra de Relaciones Exteriores.

“Sin duda se puede arribar al diálogo, pero desde el Gobierno se debería detener la represión. Desde nuestra posición de personas adultas, también podemos enviar nuestro mensaje para que se viabilice una mesa de conversación, pero con resultados, por ejemplo, en temas de derechos colectivos de pueblos indígenas, que involucra no solo al Ejecutivo, sino al Legislativo y  al poder Judicial. Nos corresponde a todos aunar esfuerzos.  En nuestros tiempos se hubiese implementado una comisión de avanzada, designada desde nuestra organización,  para despejar el terreno, porque nuestras autoridades (indígenas) necesitan de ciertos canales para contribuir a la apertura. Desde el Gobierno también se requiere un mensaje muy claro y fuerte que genere confianza. Podría ser eliminar el decreto de excepción y así generar las condiciones para que se  pueda pensar en un acercamiento.  Todavía estamos a tiempo para el diálogo, siempre hay puntos de salida que no se diluyen en las mesas de diálogo.

‘Hay que Abrir las puertas para un acercamiento’

Edgar Isch
Docente de la cátedra Problemas de Mundo Contemporáneo en  la Universidad Central del Ecuador

“Si el movimiento indígena, y su líder Leonidas Iza, observa ciertas decisiones y condiciones desde el Gobierno, no descarto que habrá la voluntad para sentarse a conversar.   Existe una predisposición al diálogo en condiciones adecuadas que implica, por ejemplo, dar de baja el decreto de estado de excepción (459 suscrito por el presidente Guillermo Lasso la noche de este lunes) o definir mecanismos categóricos como establecer el día, la hora y el lugar para conversar caso contrario se convertirá en un saludo a la bandera sin que medie un compromiso.   La posibilidad de una intervención de otros actores políticos o sociales también es factible. Si bien en el foco de atención está en la Conaie,  el diálogo también debe abrirse a otros actores sociales que también plantean demandas como los  indígenas evangélicos, la Fenocin, el Frente Unitario de Trabajadores, el Frente Popular,  la  Unión Nacional de Educadores, entre otros.  Observando esa voluntad desde el régimen, fácilmente se podrían abrir las puertas para un acercamiento.

‘Creo que Iza no quiere sentarse a conversar’

Santiago Roldós
comentarista,  articulista, y  docente universitario.

No  se ve  en el horizonte una alternativa que solucione el impasse a corto plazo.  Tampoco se nota que haya una intención real de acercar posiciones, aunque ojalá que fuera cierto que se pudieran sentar en una mesa gobierno-indígenas.  Solo por el hecho de que el Gobierno haya apresado a Iza metió el fósforo en una gasolinera; pero tampoco sé si con los diez puntos que plantea el dirigente su intención sea dialogar. Entiendo que esa sería la salida. El diálogo también se ha convertido en un simulacro de las dos partes; creo que Iza no quiere sentarse a dialogar, aunque otra posibilidad sería que el Gobierno deje de aplicar el decreto de excepción.  Con o sin  decreto, Quito, por ejemplo, está tomado, por lo tanto, no creo que esta medida sea eficaz.

FUENTE: LA HORA ECUADOR