“Luego de 27 años al fin tenemos seguridad sobre nuestro patrimonio”  fue la frase que expresó María del Carmen Quilumba, quien fue la beneficiaria, entre otras 200 personas de la comuna de Oyacoto, de la legalización de tierras y predios.  El acto de firma de planos se realizó este sábado 15 de julio.

El Gobierno de Pichincha, a través de su Unidad de Legalización de Tierras, emprendió el proceso legal y asumió los costos de alrededor de 20 mil dólares por trámites legales pertinentes así como por el levantamiento topográfico para dotar de seguridad jurídica a cientos de habitantes de Oyacoto.

“Para eso están las autoridades que ustedes eligieron a través de un voto, para garantizar sus necesidades, y esta es una necesidad urgente, con el fin de que se sientan ciudadanos y ciudadanas con todos sus derechos” expresó el prefecto de Pichincha, Gustavo Baroja.

Al conocer que todavía existen 200 personas de esta comunidad sin legalizar su propiedad, el prefecto Baroja se comprometió a beneficiarlos con este proceso legal.

Adicionalmente, la Primera Autoridad de la provincia ofreció el desarrollo de proyectos de riego para esta zona: “Hablar de agua es hablar de vida, hablar de agua es hablar de salud, hablar de agua es hablar de los derechos de los hombres y mujeres”,  obras que aseguró mejorarán la  productividad y concomitantemente el nivel de vida de los pobladores de Oyacoto.

Fernando Morales, 27 años: “Siempre nos han negado el proceso de adjudicación porque no teníamos los papeles, mis padres gastaron mucho dinero en abogados, nunca se llegó a concretar la legalización de las tierras.  Ahora es importante sentir que lo que tenemos es nuestro, porque antes tenías pero a la vez no tenías nada, a pesar de que tenías no podías acceder a un crédito,  para realizarlo te piden una garantía.  Agradezco al prefecto Baroja y a todo su equipo, el amor que tiene a la provincia se ve reflejado en todo su trabajo, gracias a todos ellos, este proceso de legalización es muy beneficioso para nosotros, ahora sí tenemos el respaldo sobre nuestra propiedad”.

Rafael Andrango, 32 años: “Mis padres me dieron un pedazo de tierra pero nunca ha estado legalizado, eso era un problema, por ejemplo quería realizar un préstamo y me pedían papeles del lugar donde vivo, ahora en cambio puedo acceder a estos derechos. Un dios le pague al prefecto Baroja, estamos muy agradecidos por el trabajo que él está haciendo por la comunidad”.

/Pichincha Al Día