En Quito, la tasa de los taxistas informales de ha incrementado. Esto ha provocado malestar en los conductores legales, porque aducen que su trabajo ha disminuido. Sin embargo, la otra cara de la moneda está latente. Muchos de los taxistas informales, han sido despedidos y al no conseguir empleo, la desesperación por mantener a sus familias los ha llevado a buscar sus ingresos bajo esta modalidad.

Luego de expedirse la resolución No. 0002-SM-2014 de la Secretaria de Movilidad publicada el 14 de agosto de 2014, donde muchos taxistas pasaron a ser legales bajo rigurosos análisis técnicos, muchos no pudieron beneficiarse de este permiso de operación.

Uno de ellos fue Luis Ibarra, que luego de que la empresa donde laboró por muchos años quebró. Tuvo que tomar esta opción con el objetivo de sustentar a su familia. Hasta la actualidad, lleva nueve años trabajando. Cuenta que obtuvo el permiso en la última legalización, sin embargo, no pudo hacerlo vigente porque las compañías de taxis a las que quiso ingresar le solicitaron altos montos económicos.

Otro caso es el de Edison Calagullin, quien trabaja desde el 2010 bajo la modalidad de Taxi ruta que cubre el tramo Carapungo- NNUU.  Señaló que es ingeniero en sistemas, pero fue despedido de su trabajo y no pudo insertarse al sector laboral. Edison vio en el taxismo informal un modo de trabajo honesto, además, que puede mantener a su familia. Él, junto a su compañero Oswaldo Poaquiza, laboran todos los días, con el miedo de que los agentes metropolitanos los intercepten y sean retenidos sus vehículos.

Aducen que su trabajo es honesto, aunque los formales los llamen “piratas” y sean perseguidos por la ley.

Así como ellos, muchos de los taxistas informales se han dedicado a esta modalidad de taxi ruta, debido a la ausencia de empleo y la necesidad ser responsables con su familia. solo buscan la legalización de tu transporte o en su defecto un empleo. /Redacción CL