En coordinación con la Fiscalía General del Estado y el Ministerio de Salud Pública, técnicos de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), a través de la Coordinación Zonal 4, identificaron un total de 43 jeringuillas con supuestas vacunas contra la COVID-19 en un establecimiento clandestino de la ciudad de Manta.  

Según las autoridades, se habría reenvasado un líquido aún no determinado en estos dispositivos, que no contaban con marca o denominación de ninguna de las vacunas autorizadas para uso en el Ecuador.

Los productos incautados fueron trasladados por agentes de Fiscalía a Guayaquil, para ser analizados en el Laboratorio de Referencia de Arcsa, en donde se les aplican los análisis físico-químicos respectivos (cloro, barrido de espectro-fotómetro, absorción atómica) para determinar si la solución acuosa que contienen las jeringuillas es alguna vacuna autorizada que ha sido reenvasada o se trataría de otro líquido.

Al momento de la recepción de las supuestas vacunas, llegaron en condiciones no aptas para su aplicación, ya que no se respetó la cadena de frío obligatoria para su conservación.  

Técnicos del Laboratorio de Referencia de Arcsa trabajan para analizar de forma minuciosa y detallada el contenido de las jeringuillas, y posteriormente entregar los resultados a la Fiscalía para que proceda con las acciones legales correspondientes.

Un informe preliminar de laboratorio arrojó la presencia de altos índices de sodio en el líquido, lo que sugeriría que podría tratarse de suero salino o incluso agua de mar.  Se mantiene el análisis para seguir estableciendo las condiciones organolépticas del producto decomisado.

Ana Karina Ramírez, Directora Ejecutiva de Arcsa, hizo un llamado a los ciudadanos para que no se apliquen vacunas en lugares externos a la Red Integral de Salud y que denuncien la existencia de estos centros clandestinos que ponen en riesgo la salud de los ecuatorianos.