El sismo de magnitud 7,2 hizo temblar las casas y obligó a la población a buscar protección, y tuvo su epicentro a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe.

El terremoto deja hasta el momento el saldo de  724 muertos. Iglesias, negocios, escuelas y viviendas se derrumbaron y dejaron atrapadas a cientos de personas, de las cuales 2.800 resultaron heridas, dijeron autoridades haitianas.

Los equipos de rescate corrieron contrarreloj para encontrar sobrevivientes. El servicio de protección civil tuiteó que los esfuerzos de rescatistas profesionales y de numerosas personas «han llevado a que muchos hayan sido sacados de los escombros».

«Muchas casas están destruidas, hay muertos y muchos están en el hospital» dijo a la AFP Christella Saint Hilaire, que vive cerca del epicentro.

Hospitales en las regiones más afectadas ya enfrentaban dificultades para proveer atención de emergencia y al menos tres centros de salud en las localidades de Pestel, Corailles y Roseaux estaban totalmente abarrotados de pacientes, según Chandler.»Las casas y los muros que las rodean se han derrumbado. El tejado de la catedral se derrumbó», aseguró por su parte Job Joseph, residente de la ciudad de Jeremie, en el extremo. 

El médico cubano, Luis Oliveiro, presente en la zona relato que, debido a los serios daños en estructuras de varios centros hospitalarios, los heridos son atendidos prácticamente en la calle.

Médico cubano relata dificultades en atencion hospitalaria luego de terremoto

Ayuda internacional

El ministerio de Salud envió rápidamente personal y medicinas a la península del sureste pero el arribo está condicionado por la inseguridad que campea en el país más pobre de América.

El único camino que une a la capital con la zona sur del país pasa por Martissant, un área controlada desde junio por bandas armadas que bloquean el libre tránsito. «Todos sabemos que tenemos un problema en Martissant», admitió el primer ministro Ariel Henry a la prensa la noche del sábado.

«Decidimos (…) que toda la ayuda pueda pasar» por las áreas afectadas, agregó y dijo que la policía y el ejército fueron movilizados para ello. Países de América y Europa hicieron llegar su pesar y disposición de socorrer a Haití.

República Dominicana, que comparte con Haití la isla La Española, anunció el envío de 10.000 raciones de comida, equipamiento médico y material para prevenir el covid.

El presidente estadounidense, Joe Biden, aprobó ayuda «inmediata» para el país caribeño.

Los 253 médicos cubanos desplegados en Haití se desplazaron para atender heridos y adecuar un hospital de Puerto Príncipe hasta ahora utilizado para enfermos del covid 19, informó el jefe de esa brigada en la televisión cubana.

En Ecuador, el Cuerpo de Bomberos de Quito anunció que prepara el envío de 34 efectivos para tareas de búsqueda y rescate urbano, informó el organismo.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo haber ordenado ayuda inmediata para Haití.

España también tendió su mano. «Contáis con el apoyo de España para salir adelante tras este terrible suceso», dijo a los haitianos el presidente del gobierno, Pedro Sánchez.

Haití nuevamente golpeada

En enero del 2010, un terremoto de magnitud 7 dejó gran parte de Puerto Príncipe y las ciudades cercanas en ruinas. Se calculó la muerte de más de 200.000 personas y dejó otras 300.000 heridas.

El terremoto dejó más de un millón y medio de haitianos sin hogar, dejando a las autoridades de la isla y a la comunidad humanitaria internacional ante un reto colosal, en un país que carece de un registro de tierras y de códigos de construcción.

Ese terremoto destruyó cientos de miles de viviendas, al igual que edificios administrativos y escuelas, así como 60% del sistema sanitario de Haití. La reconstrucción del principal hospital del país sigue incompleta, y las organizaciones no gubernamentales se han esforzado por suplir las numerosas deficiencias del Estado.

El terremoto se produce poco más de un mes después de que el presidente Jovenel Moise fue asesinado por un comando armado, lo que conmocionó a un país que lucha contra la pobreza, una creciente violencia de las bandas criminales y la pandemia de COVID-19. RFI/AFP