La variante ómicron del COVID-19 produce inquietud en la ciudadanía y motiva a reforzar la protección, mientras que la exigencia para vacunarse solicitando el carné en sitios no esenciales también obliga a hacerlo. Aquello se evidenció durante el feriado de Navidad en ciudades como Guayaquil y Quito.

Quienes no se habían inoculado por diversas razones, entre esas, enfermedad, periodo de gestación o porque simplemente no querían hacerlo acudieron a los diferentes vacunatorios habilitados. Por ejemplo, en la zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), el Ministerio de Salud Pública dispuso 11 sitios entre centros médicos y hospitales.

Paola, de 38 años, salió desde su casa en el noroeste hasta el suroeste aprovechando el feriado para ponerse la primera vacuna. En días pasados, la administración de una urbanización donde ella trabaja en Daule la alertó de que desde mañana les exigirían el carné de vacunación para poder ingresar.

Al igual que ella, al menos una decena de ciudadanos acudió en ese mismo grupo para acceder a la primera dosis en el centro de salud Cisne 2.

Tanto Paola como Génesis, de 30 años, confesaron que no querían vacunarse, pero que ante esta exigencia para hacer trámites y para ingresar al trabajo, tomaron la decisión de hacerlo y aprovecharon el feriado, ya que no hay mucha gente.

Génesis contó que, como ella tuvo COVID-19 en agosto pasado, pensó que no era necesario aplicarse la dosis. “Yo estuve enferma en agosto. Los médicos me dijeron que espere un par de meses, y dije: ‘Bueno, estaré inmunizada naturalmente unos meses más’. Pero ya ahora, como veo que no están dejando entrar ni a los malles, lo piden para hacer trámites, entonces ya me vine no más a vacunarme”, relató.

En eso coincidió Paola, que estaba sentada junto a ella con distanciamiento. “A mí me dijeron que si no traía el carné no me iba a permitir el ingreso. No que quiero quedar sin trabajar, eso es para mí lo más importante”, confesó la mujer.

Olimpia Cabrera, de 30 años, acudió para vacunarse con su primera dosis. Ella comentó que no asistió a la inoculación meses atrás porque estaba embarazada y su ginecóloga le dijo que mejor lo evitara, por cualquier reacción adversa.

“Ya pasaron tres meses de tener a mi hija. Estoy en periodo de lactancia materna, pero mi médico me dijo que vaya no más a vacunarme”, comentó.

Jornada de vacunación en Quito

La presencia de la nueva variante, considerada más contagiosa, hizo que Carla Pila, de 24 años, llevara a su hija de 7 años a que se coloque la segunda dosis de Sinovac en la terminal terrestre de Quitumbe, uno de los tres puntos habilitados, en el sur de Quito, este domingo.

Ella señaló que si se contagia, tendrá más protección y no le pasará nada grave.

María Cuchipe, de 31 años, llevó a sus dos hijos a que se vacunaran primeras dosis, el mayor de 12 años y el segundo de 5, al mismo lugar.

Al primero le había faltado la vacuna de la fiebre amarilla, que se le puso hace un mes y al otro, el esquema regular.

Para ella es un poco preocupante el aparecimiento de la nueva variante, por lo que es importante que estén vacunados en su familia.

El hijo de Joselyn Chacha, de 7 años, recibió la segunda dosis de Sinovac.

El niño tuvo COVID-19 y no se pudo vacunar cuando se realizó la jornada en su escuela, por lo que su primera vacuna se tardó.

Su madre contó que al menor le dio fiebre un par de horas y se lo controló con paracetamol sin mayor complicación. A su casa un familiar llevó el virus, pero ahora todos están vacunados.

Es preocupante, la cuestión más que todo de que nuevamente nos manden a confinamiento, el trabajo”, respondió cuando se le consultó acerca de la nueva variante.

Milva Pinto, de 36 años, fue con su hija de 11 años para que le administraran la segunda dosis. Argumentó que la llevó por salud y prevención.

Hay que estar prevenido y porque le corresponde la segunda dosis, y otro de los factores es que me lo exigen porque está en el colegio y tengo que presentar eso para que pueda ingresar a clases presenciales y también por su salud”, dijo.

El pasado 18 de noviembre le había puesto la primera dosis de Sinovac.

Destacó la atención y sobre todo que se haya colocado un sitio de inoculación en la terminal terrestre, pues sostuvo que a veces no hay tiempo para asistir a otros.

Ella y su familia retornaban a Guayaquil; sintenerlo previsto aprovechó la agilidad en la atención a los usuarios para acceder a la vacuna.

En el primer piso del centro comercial Quicentro Sur, a un costado del parqueadero, se instaló otro punto, en el sur de la capital de la República, adonde asistió Víctor Marcelo Guerra, de 32 años.

Fue junto con su esposa y sus tres hijos a recibir la primera dosis; adujo que no se habían vacunado antes porque no creían en la vacuna, pero la obligación del Gobierno de que toda la población debe estar inmunizada lo motivó a ir a un punto de inoculación.

“Hasta para entrar aquí, al centro comercial, tenemos que tener el certificado (de vacunación), indicó. Recibió AstraZeneca.

En los exteriores de ese centro comercial, un letrero recordaba a los clientes presentar el carné de vacunación, usar mascarilla, desinfectar las manos y mantener la distancia.

Afuera estaba Lidia Andrango, de 53 años. Ella llevaba su carné de vacunación emplasticado en la mano, pero sus dos hijos se olvidaron en su casa. Le pareció bien que les hayan pedido el documento para ingresar debido a que eso ayuda a proteger al resto de gente.

A ella no le preocupa la nueva variante. “Yo pienso que la vacuna sí nos protege y como ya me toca la tercera (dosis en enero), sí me voy a poner para protegerme”, dijo mientras pensaban en volver a su domicilio para recoger el documento.

En el centro comercial El Recreo, también en el sur de la ciudad, hubo afluencia de ciudadanos al punto de inoculación instalado en el segundo piso, junto a las oficinas de dos operadores de telefonía celular.

Carlos Orozco, de 61 años, llevó a su hija de 6 años a ese lugar donde le colocaron la primera dosis de Sinovac.

Al consultarle si era por la nueva variante respondió que en parte, pero con su esposa ya habían decidido hacerlo, aunque no pudieron antes debido a que debía pasar un mes luego que la niña recibió otras vacunas del esquema regular.

“(Con) el conocimiento científico que existe, se sabe que eso le protege de algo más grave”, dijo acerca de la importancia de la vacunación.

En los accesos a ese centro comercial, con un altavoz, uno de los empleados pedía a los clientes que no se olvidaran de llevar el certificado de vacunación para el ingreso por disposición del COE nacional. EL UNIVERSO