Bladimir Correa, representante del barrio Carcelén, propuso ante el Concejo Metropolitano la creación de un área de protección ecológica en esta parte del norte de Quito para la preservación de la flora y fauna silvestre.

En el sitio se prevén crear dos áreas: una constituida por un parque lineal y otra área de protección ecológica que sería el único pulmón de la zona. Al proteger el lugar, dijo el dirigente, se evitaría la acumulación de escombros y asentamientos irregulares.

Para Correa este es el único sitio que queda de vida silvestre y es necesario crear este espacio recreativo en beneficio de más de 450 mil habitantes de Carcelén y de las zonas aledañas.

La primera área se constituiría en un parque líneal por el borde de la quebrada de Canta Gallo que inicia en la parte posterior del complejo del Deportivo Quito y concluye en el colegio Americano, constituido por un sendero, ciclovía y caminerías. Así se aprovecharía el contacto directo con la naturaleza.

La segunda área es de 63 hectáreas de protección ecológica constituida por un bosque seco, especies arbustivas, 20 especies de aves, reptiles, anfibios, arácnidos, etc. En el sitio se pretende construir un proyecto de vivienda que acabaría con la zona ecológica y los moradores de Carcelén no quieren eso pues un estudio biológico preliminar constató que en ese lugar existen muchas especies en peligro de extinción.

Los concejales proponen que se incorpore esta propuesta en el Plan de Uso y Ocupación del Suelo (PUOS) como parte de la planificación del Distrito. Esta quebrada formaría parte del patrimonio natural e histórico de la ciudad. Se solicitará al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) para se deje sin efecto las ordenanzas urbanísticas que se pretendían desarrollar en el sitio.