Figuras de políticos, artistas y deportistas, nacionales y extranjeros, han llenado los corredores, aceras, ventanas y tiendas del Ecuador.

Esta figuras elaboradas en aserrín, cartón, o en muñecos de papel, con armazón de madera, permanecerán allí hasta el 31 de diciembre a la medianoche, cuando serán quemados para recibir al Año Nuevo.

Los monigotes representan al año que se va y que según la gente con la quema de ellos, se van los malos momentos del año que termina, dejando paso ha un proceso de renovación para iniciar el nuevo año con buenas energías.

Figuras como Bob Esponja, Homero Simpson, Goku, entre otras, además de jefes en los trabajos, o la imagen de políticos con la más amplia gama, serán algunos de los preferidos. Una de las figuras que ha llenado las calles del país, es la de la ex jueza Collantes quien tras su viralización en redes a provocado verdadera furor nacional.

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FOTO: Teleamazonas

Esta costumbre está popularizada en todo el país. En la zona andina los monigotes son construidos con ropa vieja y rellenos de papel periódico o aserrín y llevan una careta o máscara con la cara del personaje escogido para quemar.

En la región costera los monigotes son más elaborados, construidos de cartón o goma y pintados con las características del personaje que representan. La noche del 31 son expuestos en las puertas del las casas con los famosos testamentos, los cuales contienen las cosas que deja el año viejo al año venidero.

Algo de Historia

En 1895, la amenaza de una fiebre amarilla para los habitantes de la porteña ciudad de Guayaquil fue el inicio de la tradicional costumbre de quemar al “año viejo”, un monigote elaborado con aserrín, papel, ropa vieja, entre otros elementos, que dan el paso a la creatividad, el buen humor y los buenos deseos que se funden en un abrazo con familiares, amigos y vecinos a las cero horas del 31 de diciembre de cada año.

Datos históricos señalan que en aquella época, la población de Guayaquil se vio amenazada por un brote de fiebre amarilla por lo que, como medida de protección sanitaria, se recomendó confeccionar ramadas y monigotes de paja con los vestidos de los parientes que habían fallecido. Estos eran colocados en la vía pública el último día del año y a las cero horas se los quemaba, a fin de ahuyentar la peste y con la esperanza de dejar atrás todo lo malo, para iniciar un nuevo lleno de esperanzas.

Con el pasar del tiempo se ha ido modificando esta tradición en todo el país hasta convertirse hoy en una fiesta de gran humor, algarabía y picardía. En el caso de Quito, la capital de los ecuatorianos, la denominada “sal quiteña” ha incorporado las viudas, (hombres vestidos de “voluptuosas” mujeres), que lloran “al viejito que se va… y que piden a los transeúntes una limosnita para enterrarlo”.

De las viudas y otros tradiciones

Enrique Ayala Mora, historiador ecuatoriano, señala que en el país esta práctica tiene características particulares. Por ejemplo, únicamente aquí existe el velorio del año viejo, en el que las viudas son hombres disfrazados de mujer y recogen dinero para la quema del viejo.

Otra de las tradiciones, exclusivamente ecuatoriana, es la elaboración del testamento. Además, en otros lugares el Año Viejo es únicamente la figura de un anciano, mientras que en Ecuador el monigote es una sátira y casi siempre una imitación de algún personaje político.

El historiador asegura que esta tradición existe desde el siglo XIV y ha evolucionado en la forma de elaboración en los monigotes, pues paulatinamente los recursos tecnológicos que hoy existen permiten que sus conceptos sean innovadores.

Además es necesario incluir una serie de cabalas entre las que están, comer las 12 uvas, pasas, manzanas, para atraer a la buena fortuna, o vestirse con ropa interior amarilla para la suerte, roja para el amor, o el color que determine la necesidad de cada persona.

Ya sea que usted festeje el fin de Año con esta u otras tradiciones, la verdad ciertamente es que el final del año representa un ciclo que que se va, y uno nuevo que comienza, cargado de esperanzas y muchas espéctativas. Nosotros desde Cero Latitud le deseamos FELIZ 2017. CL